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Jesus Rodolfo



Jesus Rodolfo

El violista asturiano Jesus Rodolfo, a sus 31 años, vive un momento de reencuentro con España. Tras casi una década residiendo en Nueva York, en donde ha estudiado en algunas de las más prestigiosas instituciones musicales del mundo (Yale University, Juilliard School, Mannes College of Music, Manhattan School of Music…), presentó a comienzos de 2018 en Madrid y Oviedo su disco debut con la integral de sonatas para viola y piano de Paul Hindemith. En abril inició su colaboración con la Orquesta Nacional de España como viola principal invitado, en julio participa en el Festival Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid con cinco recitales, en septiembre lanzará su segundo álbum con obras de Bach, Hindemith y Ligeti, y en noviembre grabará el tercero en Granada. Una carrera imparable para un intérprete talentoso, creativo, versátil y polifacético que reivindica a la viola como instrumento protagonista. Y está dispuesto a demostrarnos que no tiene límites.

(...) Ha debutado en la industria discográfica con la integral de las sonatas para viola y piano de Paul Hindemith, un nombre imprescindible de la viola del siglo XX. La pianista es Mariko Furukawa y el sello, Skillman Music. ¿Por qué ha elegido a este autor tan arriesgado como carta de presentación? 

Porque sus sonatas tienen muchísima fuerza y quería reivindicar su belleza. Grabarlas supone un gran reto para cualquier violista, por lo que no hay muchos registros discográficos. Además, me siento identificado con la trayectoria de Hindemith en varios aspectos. Hizo la transición del violín a la viola y decidió convertirla en un instrumento estrella. Emigró a Estados Unidos, en su caso a causa del régimen nazi. Y, como anécdota, diré que cuando estaba haciendo el examen de inglés para entrar en la Universidad de Yale, en la clase un letrero indicaba: “Paul Hindemith’s room”. Aquello fue muy emocionante para mí.

La música de Hindemith es muy exigente para el intérprete, pero también para el oyente. ¿Cómo ‘vendería’ el producto Hindemith al público general? ¿Qué claves para su escucha cree que son imprescindibles para disfrutar de él en toda su dimensión? 

Al principio hay que escuchar Hindemith en pequeñas dosis. Es una música que te deja exhausto por las continuas disonancias y por la densidad contrapuntística. Se debería empezar por las sonatas con piano y las obras de lenguaje romántico o postromántico e intercalarlas con las sonatas para flauta, violín o viola da gamba y clave de Bach. Después, podríamos lanzarnos a descubrir las sonatas de viola solo, junto a las sonatas y partitas bachianas, y el Kammermusik con los Conciertos de Brandemburgo. Y lo más importante: cierren los ojos y déjense llevar por lo que la música les hace sentir. Al privar al cuerpo de uno de los sentidos los otros se abren un poco más. Así, podrán descubrir más fácilmente la belleza de estas obras en sus múltiples planos. 

Como violista, ¿qué le han enseñado las sonatas a solo y las sonatas con piano de Hindemith?

Las sonatas para viola y piano me han obligado a estar más pendiente de lo que está pasando en el piano, ya que se trata de verdadera música de cámara. Con las sonatas a solo he aprendido a pulir al máximo la afinación, porque las disonancias tienen que estar muy bien afinadas. También me han enseñado a ser más pulcro, a cuidar mucho la calidad del sonido, a seguir con rigor todas las anotaciones que el compositor indicó invirtiendo su tiempo e imaginación y, en definitiva, a desarrollar la técnica de la viola. 

El pasado mes de marzo grabó en Pescara su segundo disco, esta vez a solo y con el sello Odradek. En julio sale a la luz parte del álbum, así como algunos de los vídeos grabados por Jaime Massieu en la Fundación Carlos de Amberes, pero la presentación oficial será en septiembre. Las obras incluidas son la Sonata para violín solo bwv 1005 de Bach, la Sonata para viola sola op. 11 nº 5 de Hindemith y la Sonata para viola de Ligeti. ¿Por qué esta elección? 

El título del CD es “Transfixing Metamorphosis”. Una metamorfosis es la transformación de lo humano en lo divino. En este disco planteo la metamorfosis de la viola para sacarla de su rincón sombrío y mostrar su luz y belleza. Pero el hilo conductor de este trabajo también tiene que ver con la transformación que he sufrido en mis primeros 30 años de vida. Bach es el origen de todo, y yo lo identifico con mi niñez. Hindemith se correspondería con la década entre los 10 y los 20 años, cuando eres un adolescente rebelde rompiendo las reglas y haciendo travesuras. Entre los 20 y los 30, en mi caso, siento que alcancé la madurez y el ‘transfixing’, que en castellano sería algo así como el éxtasis. Ligeti, al extender tantísimo las capacidades de la viola y llegar a unas sonoridades tan extremas, nos deja perplejos y nos hace rozar ese estado. Por último, la conexión propiamente musical entre las obras es que tanto Hindemith como Ligeti utilizan dos formas barrocas (el último movimiento de la sonata de Hindemith es una passacaglia y el último movimiento de la de Ligeti es una ciaccona). 

¿Desde cuándo lleva trabajando la sonata de Ligeti? ¿Es tan difícil de interpretar como dicen?

La empecé a estudiar en 2011 con Paul Neubauer y en el Festival de Lucerna tuve la oportunidad de trabajarla con el gran especialista en viola contemporánea Garth Knox. Él profundizó muchísimo con el propio Ligeti sobre esta sonata y su grabación es la más fiel de todas. La obra es extremadamente difícil (sobre todo el cuarto movimiento, Prestissimo) pero tocable, ya que está muy bien escrita para el instrumento desde el punto de vista organológico. Eso sí, interpretarla en vivo supone estar constantemente en la cuerda floja. 

Los días 1, 6, 7 y 14 de julio interpretará la integral de Hindemith para viola sola (cuatro sonatas) así como el contenido de su nuevo disco en el ciclo Clásicos en verano de la Comunidad de Madrid. No es habitual que un instrumentista de cuerda ejecute recitales completos a solo, pero, al consultar su agenda de conciertos advertimos que este formato se va a repetir con frecuencia. ¿Quiere que sea una constante en su trayectoria a partir de ahora?

Llevo toda la vida esperando este momento: interpretar las sonatas de Hindemith en directo. Es un reto físico y mental, pero para mí es un sueño. Creo que por fin he adquirido la inspiración, la madurez y la seguridad en uno mismo para poder llevarlo a cabo. Y, aunque creo que hay que combinarlo todo, en el futuro quiero potenciar los recitales a solo a imagen y semejanza de los conciertos de los pianistas. Tocar solo hace al músico más humilde, porque te expones al ciento por ciento, y más aún en un instrumento de cuerda. 

Nos ha quedado muy clara su constante inquietud vital y su gran capacidad de trabajo. Seguro que ya tiene la mirada puesta en proyectos nuevos… 

Grabaré en noviembre las cuatro sonatas para viola solo de Paul Hindemith con IBS Classical aquí, en España. También diré que John Williams y Antón García Abril tienen dos conciertos para viola maravillosos que estoy estudiando. Y ahí lo dejamos…

Eva Sandoval

(Final de la entrevista publicada en el nº 342 de la revista SCHERZO, correspondiente a julio de 2018)

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