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Víctor Pablo Pérez



Víctor Pablo Pérez

A sus 63 años, y tras más de cuatro décadas de tenaz e incesante actividad, Víctor Pablo Pérez se ha ganado a pulso su fama de maestro forjador de orquestas. Lejos del apetito por la autopromoción y el bombo mediático, la suya ha sido una carrera dedicada a —como él mismo afirma en el curso de esta entrevista— ayudar a recuperar los más de cien años de retraso que llevaba España en el terreno sinfónico respecto a los principales países de nuestro entorno. Su labor al frente de orquestas como las Sinfónicas de Tenerife y Galicia son un ejemplo supremo de cómo, con un trabajo constante y bien planificado, puede convertirse una formación en teoría humilde en un potente conjunto capaz de codearse con lo más granado del circuito europeo. Ese trabajo, que forma parte del corazón de su vocación como músico, lo prosigue hoy en día al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM), formación que bajo su comandancia está experimentando una perceptible mejoría. Aunque su proyecto más inminente, y el que de alguna manera motiva la conversación que SCHERZO ha mantenido con el maestro burgalés, es el desafío de dirigir en un solo día, a cinco orquestas distintas, nueve ‘novenas sinfonías’ escritas por algunos de los más grandes compositores históricos, un nuevo maratón musical con el que cada dos años el Centro Nacional de Difusión Musical celebra el Día de la Música. 

¿Cuándo se produce la propuesta del CNDM y cuál fue su primera reacción? 

La propuesta me fue formulada hace año y medio y lo primero que pensé es que se trataba de una insensatez, como muchas de las ideas Antonio Moral, que suelen ser tremendamente imaginativas, pero que encierran un punto de locura, o incluso de riesgo severo. Le pedí un tiempo para meditarlo y analizar a fondo la cuestión. Antonio tenía las ideas muy claras sobre qué novenas quería; en la lista hay tres miuras, tres vitorinos y tres, digamos, más normales, las de Mozart, Haydn y Garay. En el caso de este último, se trata de algo que requiere trabajar con cierto empeño, pues la obra no está tan bien construida como las de Mozart o Haydn. Son estas precisamente las tres novenas que no había dirigido nunca cuando recibí la propuesta. Las de Bruckner y Mahler son sinfonías que he dirigido muchas veces, sobre todo a las dos orquestas con las que he estado más vinculado, Galicia y Tenerife. También la de Dvorák, todo un clásico, e incluso la de Shostakovich. La Novena de Beethoven empecé a dirigirla con 29 años; ahora tengo 63 y por el camino la habré dirigido catorce o dieciséis veces, con diferentes orquestas y coros. Se trata, cómo no, de una sinfonía que requiere una profundización muy especial. En fin, una vez estudiada a fondo la cuestión hice una propuesta de ensayos; para mí era fundamental que hubiese los suficientes con cada una de las orquestas, para poder llevar a buen puerto el proyecto en las mejores condiciones, y además unos ensayos que fuesen progresivos, que me permitieran ir preparándome tanto física como emocionalmente durante los doce días que vamos a estar dedicados exclusivamente a estas nueve sinfonías.

Para un director, un reto de estas características supone un doble desafío, por una parte psicológico y por el otro físico.

Triple, diría yo, porque también es estilístico; se trata de nueve mundos estéticos y emocionales muy distintos entre sí, con una proyección además de más de 200 años desde Haydn hasta Shostakovich. Algunas de las sinfonías son de una profundidad impresionante; acabo de hacer hace tan solo una semana la Novena de Beethoven, y realmente solo ella requiere ya un esfuerzo físico, mental y emocional muy fuerte. A ello hay que sumar la Novena de Bruckner, una sinfonía también importantísima, o la de Mahler, una obra que no permite la mínima tregua y que se encamina hacia algo que es posiblemente lo más bello de la música, el silencio... 

¿Siente que se ha dejado alguna importante novena fuera de la lista por motivos de programación, o de preparación?

No, estas nueve son suficientes. Incluso en su momento llegué a proponer a Antonio que hiciese un programa de novenas, sin especificar la cantidad, pero para él el título era importante, y resulta sin duda muy atractivo lo de “Nueve Novenas”; aunque, evidentemente, no es él quien las va a dirigir, y me toca a mí hacer la previsión energética para poder sacar adelante tan exigente empeño…

Me imagino que antes de empezar le echará alguna novena a San Isidro para que la fuerza le acompañe…

Sí, o a alguna Virgen que haya por ahí… (risas).

(...) Su actual proyecto, con el que parece muy ilusionado, está vinculado a la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM), y es vox populi que la orquesta, bajo su comandancia, está experimentando una mejoría perceptible; ¿cómo se está desarrollando el proyecto?

Pues por una parte veo a los músicos con un entusiasmo desbordante por enfrentarse a repertorios que no han tenido todavía la oportunidad de hacer. La ORCAM configuró su imagen y su personalidad en la importante etapa de José Ramón Encinar, en la que se prestó una gran atención a la música contemporánea y a la creación actual. Pero yo sentía que también necesitaba poder enfrentarse a las grandes obras del repertorio que no habían tenido ocasión de hacer; por ejemplo, la orquesta no había tocado nunca una sinfonía de Bruckner, de Mahler solo una, de Shostakovich también una sola sinfonía… había y hay mucho gran repertorio que está por descubrir y ahora lo estamos programando, y se lo están tomando con un ímpetu realmente impresionante, con una actitud sensacional. Además tenemos la suerte de contar con un coro profesional magnífico, lo que nos da la oportunidad de abarcar un repertorio que a mí me gusta especialmente, porque empecé con él, pues mi primer trabajo fue el de pianista del Coro Nacional de España. Ahí pude trabajar todas las grandes obras del repertorio sinfónico coral, un repertorio que yo amo especialmente. Estamos además elaborando un proyecto global, en el que, aparte de la orquesta y el coro, hay una joven orquesta (JORCAM), unos jóvenes cantores, unos pequeños cantores y una camerata infantil; todo eso lo estamos potenciando a un gran nivel, e incluso mezclando en algunas ocasiones, lo que está configurando un esquema que ninguna otra orquesta de Madrid posee, y que abarca además a toda la sociedad. (...)

Juan Lucas

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 330 de SCHERZO, de junio de 2017)

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