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Rondó y dinamita: Pilar Gual, actriz, cantante y artificiera


Una cantante con la voz tan bella como la de Pilar Gual es también una actriz dúctil, versátil, capaz de darnos con su poquito de humor y su pizca de folclore una historia terrible, y que es, como las mejores
historias, un relato de amor y muerte.

Hacer volar por los aires el Valle de los Caídos: instrucciones de uso. Más o menos así se debería titular esta pequeña crónica sobre La muerte escondida. Es una pieza de Ion Arretxe, fallecido en 2017, casi un monólogo en el que una actriz evoca un pasado trágico que es el de la España de la derrota republicana y su posterior via crucis. Y no solo lo evoca, sino que le asesta un golpe mortal gracias a un truco imposible pero con mucho interés en tanto que ficción: los presos que trabajaron en Cuelgamuros ocultaron cargas de dinamita que quedaron allí y que ahora Mariana se dispone a activar. Mariana es nieta de uno de los se dejaron en el valle la piel y el alma, represaliados de verdad, sin ninguna relación con los que ahora reclaman ese martirio ocultos tras banderas oportunistas.

La vergüenza de ese monumento es para otros orgullo, qué le vamos a hacer. Pero esta ficción es una llamada al recuerdo. Llámenlo memoria histórica, si quieren, pero no se limita a eso, porque la memoria engaña a menudo; y frente a la histórica, siempre está la mentira de quienes tratan de hacernos creer que la victoria de los nacionales no fue obra de Italia y Alemania. La victoria fue internacional; la derrota, cosa interna. A esas víctimas y esclavos canta esta pieza, que corre el riesgo de verse anegada, en pocas funciones, entre la enorme oferta de los pequeños teatros madrileños, que han crecido de manera impensable hace unos años. El Teatro del Barrio es una de las salas antes alternativas más veteranas, aunque ahora con otro apelativo.

En esa pequeña sala, con un equipo entregado bajo la dirección de Chema Rodríguez Calderón, despliega Pilar Gual el personaje que está a mitad de camino del drama y de la comedia, y cuyo discurso se constituye en un arioso cambiante, y en forma acaso de rondó con varios motivos en el que uno de ellos se destaca y regresa. Actriz y música, Pilar Gual es una de esas actrices que abundan más de lo que creemos y que desconocemos más de lo que la salud de nuestra cultura tendría que permitirse. Hay talento teatral con música, que es el más difícil. Da la impresión de que no lo saben aquellos que tienen que elaborar un reparto.

En el corazón de este espectáculo, Pilar Gual canta una vieja copla, de aquel repertorio a veces enfático y hoy entrañable (no siempre, ojo). Parece que estamos en otra pieza. Y acaso sea así. La gravedad del tema se disfraza de festejo porque ya hay bastante carga (de profundidad) como para, además, adoptar posturas graves. Pilar Gual rinde tributo al dramaturgo, al amigo fallecido, cuya dramática historia se puede encontrar en la red. Acaso la bella imagen final de la Piedad tenga que ver con ese recuerdo, esa amistad.

(La muerte escondida, de Ion Arretxe. Pilar Gual y Gabriel Andújar. Dirección: Chema Rodríguez Calderón. Escenografía: Belén Zahera. Teatro del Barrio, diciembre 2018)