Ud. está aquíInicio / Paco Lorenzo y ese nuevo y viejo ministerio

Paco Lorenzo y ese nuevo y viejo ministerio


Santiago Martín Bermúdez

Era lo más sensato. Era lo más adecuado. Era lo idóneo. Por eso algunos de los que seguimos año tras año la excelente programación del CNDM pensamos que no iba a salir. Pero salió. Francisco Lorenzo será el nuevo director del Centro a partir del próximo otoño, ya tan cercano. Desde esta revista no estaría bien encomiar la labor de su antecesor, Antonio Moral, en estos ocho años, puesto que Moral fue el que nos animó a fundar SCHERZO, y lo dirigió durante mucho tiempo. Paco Lorenzo tiene ante sí la continuidad y el desafío, y no hace falta dar detalles sobre la labor que él ya llevaba con Moral y que conoce muy bien. La logística, la intendencia, la gestión del Centro es un "no parar", y necesita alguien no solo capaz, sino que crea en el proyecto que el Ministerio confía en sus manos. Y Paco Lorenzo cree en ello. No solo le gusta el producto (perdón por la palabra: le gusta la música, digamos) sino que tiene experiencia y habilidad en la tarea de cómo se produce esa enorme cantidad de propuestas artísticas de tan diversos tipos de conciertos: el Barroco y la música de cámara, el flamenco y el jazz, los coros y los conjuntos, las ocasionales y atractivas muestras de música que atrae públicos nuevos, como los maratones sinfónicos a los que hemos  asistido admirados: el todo Beethoven, con López Cobos, varias orquestas y una pléyade de pianistas; el todo Chaikovski, con  Juanjo Mena o las Nueve Novenas con Víctor Pablo Pérez, en ambos casos con (casi) las mismas formaciones sinfónicas… Tienes feina, Lorenzo, y lo sabes bien. Desde luego, cuenta con el equipo de gente entregada que formasteis hace tiempo, y no es cualquier equipo.

Hace una semana se supo, y dimos la noticia en esta página. Nos sorprendió precisamente porque era lo necesario. Ocho días después felicitamos a Francisco Lorenzo Fraile de Monterola y nos felicitamos a nosotros, los que no faltamos a esas citas continuas, permanentes. Se diría que inagotables.

En muy alto nivel, otros cambios importantes han tenido lugar en el Ministerio de cultura, que vuelve a ser Ministerio de cultura (y deportes, según parece). Puedo felicitar a José Guirao y a Amaya de Miguel, expertos en gestión cultural viva, pero no debo extenderme en las cualidades de ambos. Primero, porque fueron compañeros míos en el Ministerio, hace tiempo, y puede parecer que elogio a los amigos, ay. A Amaya ya la vi metida en fregados de producción teatral cuando era poco más que una niña. Segundo, porque está feo halagar a los que ahora tienen eso que se llama poder, aunque nunca sepas cuánto poder contiene en realidad. Si acaso, les pediría que hicieran lo posible cerca de otros departamentos ministeriales por lo que reclamaba dramáticamente el domingo Javier Reverte en este artículo en El País.

Sí, ya sé que el responsable de penalizar a los jubilados que siguen creando no es el Ministerio de Cultura. Puedes tener rentas de fincas, de pisos, de todo, sin límite… pero no pasarte con una conferencia, un artículo, esas cositas. En Alemania, me dice un amigo de allá, sucede lo contrario: el fisco quiere que sigas creando, escribiendo, dando charlas; son más impuestos. Por eso digo cerca de otros departamentos.

Por lo demás, sé que lo haréis bien. En la medida en que os dejen.