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LIBRO / Una joya bibliográfica por fin traducida


C.P.E. BACH:

Ensayo sobre la verdadera manera de tocar el teclado. (Edición y traducción: Eva Martínez) Marín. DAIREA EDICIONES (Madrid, 2017). 511 págs.

Yago Mahúgo Carles

Entre los nuevos valores que llegan con el Renacimiento, la importancia de la música en la educación del cortesano y la nueva dimensión de la misma como parte activa de la cultura, explicados magistralmente por Castiglione en El Cortesano, hace que se expanda la afición por la música. Esta afición hace que la figura del maestro se torne imprescindible. La invención de Gutenberg, que extiende la imprenta y por tanto la lectura por todo el mundo, favorece que esa educación se pueda dar a distancia. Y los compositores y músicos profesionales lo entienden y aprovechan. Escriben tratados explicando cómo tocar los instrumentos, cómo leer música, sabiendo que serán leídos por los aficionados. El español Tomás de Santa María (1510-1570) escribe posiblemente el tratado más extenso e importante del Renacimiento, explicando el uso de las armonías, de la tablatura, de la vihuela, de la técnica empleada para tocar instrumentos de tecla. Más adelante, cuando es un compositor el que escribe un tratado o las introducciones a las ediciones de sus obras, como Girolamo Frescobaldi (1583-1643), suele aprovechar y explicar cómo tocar sus piezas (adornos, tempi…). Todas estas fuentes históricas dejan un legado que hoy en día es básico para entender cómo interpretar la música de aquellas épocas y entender las convenciones que hoy en día ya no existen, ya que éstas han ido cambiando por el paso del tiempo. La corriente de la interpretación histórica se basa precisamente en el uso de instrumentos de la época junto con el estudio de estos tratados o fuentes históricas.

En el siglo XVIII, estos textos se hacen habituales: entre otros, Monsieur Saint-Lambert (c1700) (Les Principes du Clavecin, 1702) y François Couperin (1668-1733) (L'Art de Toucher le Clavecin, 1716) escriben sobre el clave, el instrumento rey de la época; Leopold Mozart (1719-1787) (Versuch einer gründlichen Violinschule, 1756) sobre el violín; Johann Friedrich Agricola (1720-1774) (Anleitung zur Singekunst, 1757) sobre canto,  Johann Joachim Quantz (1697-1773) (Versuch einer Anweisung die Flöte traversiere zu spielen, 1752) sobre la flauta. (Este último tratado está disponible en esta misma colección y editorial, Ensayo de un método para tocar la flauta travesera, Dairea Ediciones 2016).

Estos tratados son probablemente los más importantes y los que ofrecen al intérprete de hoy en día la información más valiosa sobre cómo interpretar la música del último Barroco y del Clasicismo. ¿Estos son todos? Falta un pilar y es el libro que nos atañe en esta reseña. Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788), quinto hijo del celebérrimo Johann Sebastian Bach (1685-1750), después de estudiar filosofía y derecho, se dedicó a la música llegando a ser clavecinista en la corte de Federico II de Prusia. A la muerte de su padrino, Georg Friedrich Telemann (1681-1767), ocupó su vacante en la cantoría de Johanneum y en las cinco principales iglesias de Hamburgo, motivo por el que se le conoce como el Bach de Hamburgo.

Es en 1753 cuando escribe un tratado sobre tecla que tiene un éxito rotundo, que fija una manera de entender los instrumentos de tecla y que llega a servir de base, años después, a Johann Baptist Cramer (1771-1858) y Muzio Clementi  (1752-1832) para sus tratados. La influencia no se queda aquí: Joseph Haydn (1732-1809), Ludwig van Beethoven (1770-1827), Christian Gottlob Neefe (1748-1798), tenían ejemplares y lo usaban con sus alumnos. Posteriores tratados, como el de Georg Simon Löhlein (1725-1781) son casi un plagio del Ensayo.

El Ensayo sobre la Verdadera Manera de Tocar el Teclado consta de dos partes. La primera parte, escrita en Berlín y publicada en 1753 habla, en sus tres capítulos, de la digitación, de los ornamentos y de la ejecución. La segunda parte, más extensa y que viene a completar la primera, la escribe nueve años más tarde (1762). Allí trata el uso del bajo continuo y el resto de cuestiones interpretativas que no llegó a tratar la primera vez. Para ilustrar cada una de las partes del Ensayo, Carl Philipp compone 18 Probe-Stücke que se publican por separado junto con los ejemplos de la primera parte del tratado. Más tarde compone las 6 Neue Clavier-Stücke, publicadas para la segunda parte del tratado, junto con una reedición de las 18 Probe-Stücke. Estas son piezas más sencillas de tocar. Es el propio Carl Philipp el que hace autocrítica en una carta a su editor, y le propone escribir las 6 Neue Clavier-Stücke porque «[…] la dificultad de las Probe-Stücke se incrementa con demasiada rapidez […] Mucha gente solo quería el texto y no los Probe-Stücke, ya que muchos eran difíciles para ellos […]»

Dairea Ediciones, con buen criterio, inició el año pasado su colección Theorica mvsicae con la edición y traducción de otro pilar, Ensayo de un método para tocar la flauta travesera de Johann Joachim Quantz (ver la reseña en el número de Scherzo julio-agosto 2017). Quiero destacar la importancia de facilitar al mundo hispanohablante estas joyas bibliográficas traducidas. Hasta ahora, sólo en algunas tesis doctorales se encontraban disponibles transcripciones o traducciones en castellano moderno, de fuentes históricas tan importantes como esta (Tomás de Santa María, Girolamo Frescobaldi, Jean Philipp Rameau (1683-1764), Johann Joachim Quantz, Carl Philipp Emanuel Bach). Como he comentado, estos tratados son pilares fundamentales para entender e interpretar la música de los siglos XVI-XVII. Sin duda que muchos músicos lo van a agradecer. La traducción y la edición, ambas de la musicóloga Eva Martínez Marín, están muy cuidadas, al igual que la revisión editorial, que ha corrido a cargo de Alfonso Sebastián, intérprete y profesor de clave. 

Martínez Marín adopta unos criterios de edición muy prácticos para el músico: los ejemplos musicales están incluidos en el texto, evitando el error de la primera edición alemana y de la que Carl Philipp se queja años más tarde de tener en otra hoja y en una tabla los ejemplos musicales a los que se refiere el Ensayo. Incluye un gran aparato crítico, básico para entender lo que quiere el autor como acertadamente comenta en la extensa introducción: «con el fin de aportar todos los elementos a nuestro alcance que permitan acercarnos lo más posible al verdadero significado de la explicación del autor». La edición incluye un preámbulo del clavecinista francés Olivier Baumont y la autobiografía escrita por Carl Philipp en 1773 y publicada por el inglés Charles Burney (1726-1814). La editora se ha molestado en añadir un índice analítico de lo más práctico, un glosario con toda la terminología usada y una sinopsis de ornamentos y cifrados, facilitando al lector la consulta rápida de pequeñas dudas. Por poner un pero a esta alhaja: me faltaría la edición de las piezas incluidas por Carl Philipp, las Probe-Stücke y las Neue Clavier-Stücke, aunque éstas se encuentran, con un poco paciencia e incluso en manuscrito, en la red.