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CRITICA / Femenino musical


Córdoba. Teatro GóngoraCristina Gómez Godoy, oboe. Orquesta de Córdoba. Directora: Michelle Mi-Jung Kim. Obras de Françaix, Manén y Schubert.                                                                                         

 

 

 José Antonio Cantón 

Una de la citas más interesantes de la temporada de abono de la OC ha sido el concierto en el que la ganadora del V Concurso de Dirección Orquestal de Córdoba. La coreana Michelle Mi-Jung Kim volvía a los escenarios cordobeses con un curioso programa concertante, teniendo como coprotagonista a uno de nuestros jóvenes valores emergentes de la interpretación musical; Cristina Gómez Godoy, oboísta  que ha llegado a ser titular de la Staatskapelle de Berlín a las órdenes Daniel Barenboim. Ambas han hecho que las obras escogidas para esta ocasión, respiren desde una musical aura femenina, una expresividad que ha enriquecido su contenido con singular gracia.

Fue el caso de la obra que abrió el concierto, El reloj floral, para oboe y orquesta del compositor galo Jean Françaix. En cada una de las siete partes que la integran, directora y solista se complementaron con tal grado de espontáneo entendimiento que reflejaba cierto donaire femíneo. Dicho donaire resultó especialmente destacable en Cupidone bleue, segundo pasaje dedicado a una flor del sur de Francia con tal nombre y en Belle de Nuit, un andantino de preciosa melodía.

El buen impacto que dejó en el espectador la pieza de Françaix quedó superado por la interpretación del Concierto para oboe y orquesta del compositor catalán Joan Manén.  Concierto en el que se sustituye el violín; del que era un consumado virtuoso, por dicho instrumento de viento-madera con una naturalidad que recuerda a como las  experimentaciones que Tomaso Albinoni llegó a hacer en el Barroco. El segundo movimiento, Enlace, estuvo envuelto en un halo de delicadeza y sensibilidad, que significaron un regocijado agrado para el oyente al percibir de nuevo la sutileza femenina puesta al servicio de la creación musical. Una adaptación para oboe del aria de la Reina de la Noche perteneciente a La flauta mágica de Mozart sirvió a Cristina Gómez Godoy para obsequiar al público con un destello de virtuosismo, siendo muy bien acompañada por Pau Rodríguez, excelente colega y solista de la orquesta cordobesa. 

La directora Mi-Jung Kim, asumió el protagonismo total en una sorprendente interpretación de la Tercera sinfonía D. 200 de Franz Schubert, haciendo que la orquesta se plegara a un aterciopelado sonido vienés, favorecido por la acústica del Teatro Góngora. La OC asumió sus indicaciones con una eficacia muy notable desde el Adagio inicial; muy bien contrastado con el animoso ritmo de su final en el que Mi-Jung Kim estimulaba a la orquesta con preciso gesto. En el segundo movimiento supo realzar el tejido orquestal que aquí determina el autor, en el que la cuerda brillaba por la suavidad con la que expresaba la melodía. La elegancia con la que dirigió el minueto se vio enriquecida con un toque grácil de sugestivo efecto, que se transformó en un irresistible brío en el Presto vivace final y que hicieron que el público reaccionara con un cerrado aplauso. Su galardón de ganadora del V Concurso de Dirección Orquestal de Córdoba quedaba sobradamente justificado.