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CRÓNICA / Todo lo que es y puede ser la Compañía Nacional de Danza


Helena Núñez Guasch

[Foto: Alba Muriel]

6-XI-2018.- Poco queda ya de la Compañía Nacional de Danza que hace casi ocho años comenzó a liderar el ex-étoile de la Ópera de París José Carlos Martínez. Por aquel entonces la CND era más bien una compañía de autor con una clara tendencia por lo contemporáneo.

En 2011 hubiese parecido imposible ver una compañía en puntas ofreciendo El cascanueces, pero gracias al trabajo de Martínez el sueño se ha hecho realidad. El cartagenero ha conseguido llevar a cabo su proyecto de crear una compañía versátil, siguiendo el modelo de las grandes formaciones europeas en las que tradición e innovación van de la mano, algo que se muestra de forma evidente en este Cascanueces, que se estrenó el pasado 26 de octubre en Pamplona y que ahora recala en el Teatro Real.

Martínez ofrece una versión ambiciosa en lo que respecta al vestuario, firmado por el también ex-bailarín Iñaki Cobos, que tras pasar por los talleres de la Ópera de París, demuestra con sus figurines un gran savoir faire digno de las grandes compañías. Como contraste, la escenografía es bastante escueta y minimalista, según Martínez para tratar de eliminar todo lo naíf de las puestas en escena más habituales. Clara no viaja hasta el país de los dulces, si no que todo pasa en sus sueños y no hay barritas de caramelo de por medio.

Coreográficamente este Cascanueces —que vuelve al repertorio de la CND tras 30 años de ausencia, y tan solo dos después de Don Quijote, su primer clásico en 25 años, y firmado también por el tándem Petipa-Chaikovski— es bastante tradicional y respetuoso con las versiones más habituales. Solo hay pequeños cambios como la escena de los ratones cuya coreografía es puramente contemporánea para resaltar la versatilidad de los bailarines de la compañía.

Una de las escenas más dinámicas y bien trabajadas de esta producción es esa: la pelea entre los ratones y los soldados y la posterior aparición de los copos de nieve. En esta última se demostró el trabajo incansable de todos estos años para conseguir formar un cuerpo de baile sólido capaz de hacer un Lago de los cisnes, algo que cada vez está más cerca.

Y es que este Cascanueces demuestra todo el trabajo que se ha hecho durante casi ocho años, la progresión, pero también todo lo que podría llegar a ser, ya que este no debería ser el punto final de esta historia, sino más bien un punto y seguido.

Si bien Martínez abandonará a final de temporada la CND, su sucesor debería continuar con la dinámica establecida y no romper con todo lo anterior, como muchas veces se suele hacer. Hay mucho trabajo bien hecho, un buen cuerpo de baile y solistas sólidos— como por ejemplo Giulia Paris que, a pesar de estar todavía en el cuerpo de baile, el pasado 4 de noviembre demostró ser una bailarina lírica y dulce, una perfecta Clara con una sonrisa que iluminaba por completo la escena—. Pero siempre queda por hacer y todavía hay más margen de mejora, solo se necesita voluntad y respeto por este proyecto de una CND para todos.