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CRÓNICA / Bogotá es la Música Romántica: mucha música en pocos días


Santiago Martín Bermúdez

Cuatro días y más de cincuenta conciertos (12 a 15 de abril). ¿Demasiado? No, porque se trata de escoger, de elegir solista, grupo, orquesta, teatro, barrio. Bogotá entera se convierte, en potencia para cada ciudadano, en una enorme muestra de música rusa entre Glinka y Rachmáninov, a veces más lejos (Borniantski y su música sacra del pleno Clasicismo) y en ocasiones más acá: como cuando la Orquesta Nacional Rusa ofrece como bis dos piezas conocidas y arrebatadoras de Jachaturian, que no es ruso, pero ya me entienden ustedes, y el conjunto de Pletnev más aún; o como cuando en una iglesia de Suba oímos cantos de Irina Denisova.

Permítanme este apresurado comentario recién llegado de allá, cuando los doce conciertos a los que pude asistir en esos cuatro días se amontonan para se dé cuenta de cada uno de ellos. La Orquesta Nacional de Rusia y Pletnev, claro está, y de dos conciertos suyos trataremos en esta página y en el próximo número de SCHERZO. Solistas que veremos y agrupaciones que enriquecieron los repertorios. Compositores habituales y otros de los que oíamos por vez primera una obra concreta.

Mas también la Orquesta Filarmónica de Bogotá, que es algo más que una orquesta porque cumple una misión educativa y social de una gran importancia, una experiencia que se extiende ya por otros países de América Latina, como Venezuela y como México: atraer a los niños a la música desde una edad temprana, motivándolos así frente a la peligrosidad de otros aprendizajes claramente indeseables. La música ante todo, como quería el poeta francés, sí, pero también la música como salvación, no como terapia, sino como promoción moral, de ciudadanía. Los niños educándose, creciendo, pasando a la Orquesta juvenil unos, ya educados para el arte, otros; más tarde a la vida profesional o al conocimiento artístico. La misión de la Orquesta Filarmónica de Bogotá es demasiado importante y valiosa como para resumirla en estas líneas. Volveremos siquiera sobre su repertorio y su agrupación juvenil.

Mientras, pueden asombrarse ustedes con un simple recorrido por los conciertos y las actividades de este Festival: Bogotá es la música romántica. Es el tercero de los festivales, que antes fueron Bogotá es Mozart, Bogotá es Beethoven. Dentro de dos años, el festival será Bogotá es Brahms, Schumann, Schubert (la verdad es que no sé si en ese orden, contrario al cronológico).

Pasen y vean. Volveremos sobre el tema.

Programación del festival