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CRÍTICA / A sus pies


Oviedo. Auditorio Príncipe Felipe. 14-V-2017. Orquesta Filarmónica de la BBC. Alberto Menéndez Escribano, trompa. Director: Juanjo Mena. Obras de Williams, Strauss y Elgar.

Nuria Blanco Álvarez

Oviedo ha sido una de las cinco ciudades elegidas para la gira que la Orquesta Filarmónica de la BBC está realizando por nuestro país y que curiosamente no recalará en la capital española.

La agrupación vino acompañada por su titular, Juanjo Mena, y el trompista asturiano Alberto Menéndez Escribano, afincado desde hace tiempo en el Reino Unido y antiguo miembro de la propia orquesta. El ambiente británico se respiró a lo largo de toda la velada y no solo por el acento cuasi inglés con el que Mena se dirigió al público al final del concierto, sino por el insólito protocolo establecido que hizo que la orquesta afinara con el ayuda de concertino, dejando libre de esta función al que tradicionalmente lo hace. Fue también muy escrupuloso el director a la hora de solicitar aplausos para cada una de las secciones de la orquesta y el ambiente de disciplina y respeto al maestro fue perceptible en todo momento.

No obstante la velada estuvo cargada de anécdotas, como el retraso del ayuda de concertino en salir a escena en la segunda pieza haciendo esperar a maestro y agrupación para poder comenzar. El programa también fue muy inglés, con obras de Williams y Elgar, además de la intromisión de Strauss, pero con el toque español de la propina, Orgía, la tercera de las Danzas fantásticas de Turina. La orquesta estuvo arrebatadora a lo largo de todo el concierto, con una sonoridad contundente pero dúctil para ejecutar hasta la más mínima indicación de su director. La calidad de Juanjo Mena es incuestionable y de él emana la tradición de los más grandes directores, con un gesto impecable y un carisma que hace que la orquesta se pliegue a sus pies con una simple mirada.

La obertura Las avispas de Williams con la que se inició la velada fue tan rica en matices que el pictoricismo alcanzado por esta música incidental resulto asombroso, una magnífica presentación para una gran orquesta. El Concierto para trompa nº 1 de Strauss estuvo a cargo, como hemos mencionado, de Alberto Menéndez Escribano, que ofreció un sonido muy cuidado y atractivo, de gran calidez y que fue muy ovacionado.

La interpretación de la grandilocuente Sinfonía nº 1 de Elgar fue fascinante; impresionaba la sonoridad de los metales en la sala que tantos quebraderos de cabeza da a otras agrupaciones y el asombroso equilibrio acústico conseguido por Mena, que ya conocía el auditorio. Tal era la pasión con la que se estaba interpretando la obra que en los últimos compases la batuta del maestro salió volando. Sin duda un concierto para el recuerdo que dejó mudo al público asistente.