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CRÍTICA / Sugestivas evocaciones pianísticas


Granada. Palacio de Carlos V. 03-XI-2017. Marta Zabaleta, piano. Obras de Catalán,Díaz-Jerez, García Román, Guridi y Montsalvatge.

José Antonio Cantón

La colaboración de dos prestigiosas instituciones como son la Sociedad General de Autores y el Patronato de la Alhambra de Granada ha fructificado en la creación del Primer Ciclo de Piano titulado "Formas del silencio", en el que la música para el instrumento romántico por antonomasia se hace presente en uno de los más singulares escenarios de la ciudad nazarí.

Las proporciones áureas del salón de actos del alhambreño palacio carolino han sido acústicamente un elemento sustancial para percibir, entender y disfrutar de unas obras en las que el tratamiento del sonido es esencial protagonista del repertorio ofrecido por la pianista legazpiarra Marta Zabaleta. Esta desde hace varias décadas está situada en el panorama pianístico español como una relevante figura como intérprete y docente. Su capacidad de adentrarse en los mensajes musicales de nuevo cuño supone una garantía de traducción y lectura, aspectos fundamentales de este recital.

Para entrar de lleno en el sentido estético que animaba el programa, Zabaleta ofreció una selección de una de las colecciones más singulares del catálogo del compositor alavés Jesús Guridi, sus conocidas Melodías vascas, extraídas del Cancionero popular vasco que el padre Resurección María de Azcue recopiló con instintivo criterio. Marta Zabaleta expuso con enjundia estilística cada una de las piezas escogidas, asumiendo la complicada fluidez que propone Guridi en cada una de ellas. Anticipaba así su compromiso con las dos ideas que, desde el piano, habían de sustentar su actuación: la evocación como motivo creativo, y la capacidad de sugestión. Tan retadora pretensión, y el añadido de estrenos absolutos ante la presencia en la sala de los compositores, daban a este primer concierto, de los tres que han integrado tan silencioso ciclo, una relevante importancia.

Se confirmó con la excelente integral que Marta Zabaleta hizo de las seis piezas que integran el primer libro de Metaludios, escritos por el pianista y compositor tinerfeño Gustavo Díaz-Jerez. Su compromiso con la pieza que abre la colección, Izar Iluna, a ella dedicada, se mantuvo en las cinco restantes, destacando la capacidad clavecinística exhibida en la cuarta, Homenaje a Antonio Soler, en cuya parte final acertó en la expresión de sus resonancias y rubati. Se acercó al misterioso y a la vez subyugante mensaje que contiene la quinta, Orahan (un supremo dios creador de la mitología guanche), trasluciendo las connotaciones populares de su inspiración, y alcanzó relevante expresividad en Stheno, pieza de evidentes exigencias metaacústicas que supo implementar con una siempre muy diversa y arriesgada acción del pedal, sustancial factor de la creatividad que encierra esta colección, que quiere situarse más allá de la simplicidad en contenido y extensión del praeludium musical.

Si el esfuerzo que le supuso a Marta Zabaleta la diversidad estilística que tuvo que afrontar en la obra de su admirado colega y amigo canario, el planteamiento fenomenológico que requiere la de José García Román, Ecos del Albaicín, segunda pieza de un gran proyecto como es la colección que desde años está escribiendo y que lleva por título Ecos de Iberia, va más allá de lo meramente musical. La fascinación y los secretos que encierra el viejo y singular barrio granadino quedan reflejados con la sobriedad y elegancia pianística propias de los grandes estilistas de la composición para teclado. Los ambientes recreados sonoramente pueden percibirse con objetiva presencia, dado el cuido con el que el músico granadino asume las posibilidades del instrumento así como los límites físicos del intérprete, quedando como resultado un ars reservata de ingente riqueza intelectual y sugestiva carga emocional.

Ambas se sustentan en una personalidad creativa que, desde su alambicada inspiración, sorprende y reta al oyente a saber escuchar el fenómeno musical con ineludible compromiso y entrega. Marta Zabaleta desentrañó los distintos episodios temáticos que contiene este paisaje pianístico albaicinero con emoción y destreza técnica, quedando resumidas en el realce que imprimió al meditado sobresalto de su final, espectacular conclusión de una obra en la que José García Román respeta ese arco mágico a la vez que sustancial que ha de tener toda creación bien pensada, de clara inspiración y diáfana grafía. Sin duda, Ecos del Albaicín esta llamada a ser uno de los eslabones mejor construidos de la cadena que ha de constituir su magno proyecto de doce piezas concebido para enaltecer la insigne figura de Isaac Albéniz. 

Después de una interpretación tan sustancial, Marta Zabaleta ofreció una delicada versión de Canción azul de la recientemente galardonada con el Premio Nacional de Música en Composición, Teresa Catalán, compositora de definida personalidad pedagógica como catedrática que la mencionada disciplina. La pianista se adentró en la sugerente simplicidad de esta obra, que está destinada a personas con ciertas minusvalías, con la función añadida de servir de tránsito ante la interesante obra de Xavier Montsalvatge que cerraba el programa: la Sonatina para Yvette (su hija) de marcado sesgo distensivo. Supo transmitir con eficacia técnica el cromatismo que encierra la vivacidad de su primer movimiento. Cargó de dulzura y emotividad el segundo, acentuado con romántica expresión su pasaje central al conjugar su legato con especial delicadeza. Realizó ese ideal atacca con el que se debe irrumpir en el Allegretto final, donde manifestó su mejor virtuosismo, consciente de las exigencias que requieren su aire y estilo de toccata, forma que impulsó con jocosa gracia.

Marta Zabaleta ha reafirmado una vez más su condición de intérprete comprometida con la nueva creación, llevando a las mejores consecuencias su sólida preparación y dilatada experiencia como pianista, facetas en las que vislumbra ese plus de calidad que en todo hacedor de arte significa saber enseñar música como la que esta pianista detenta y desarrolla en las prestigiosas instituciones Musikene de San Sebastián y la Academia Marshall de Barcelona, dos de los centros punteros en impartir formación musical postgrado en España.