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CRÍTICA / Sugerente y esmerada producción


Murcia. Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas. 23-I-2018. Prokofiev / Stasevich, Iván el terrible. Polina Shamaev, Sergei Pliusnin. José Coronado, narrador. Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Filarmónica de Novosibirsk. Director musical: César Álvarez. Director de escena: José Carlos Plaza. 

José Antonio Cantón

La puesta en escena del oratorio profano sobre la figura de Iván IV 'El terrible', basado en la música que Sergei Prokofiev compuso para la banda sonora de los films que Sergei Eisenstein realizó en la década de los cuarenta dedicados a la vida de este legendario zar de Rusia, y que fue adaptada por el compositor Abraham Stasevich en los años 60 al modo en que Prokofiev hizo lo mismo con su cantata Alexander Nevsky, ha sido uno de los programas más interesantes de los anunciados en el Ciclo de Grandes Conciertos del auditorio murciano para la presente temporada. 

La idea de esta producción parte del director musical asturiano César Álvarez, titular de la Orquesta Sinfónica de Tomsk (Rusia), actividad que comparte como profesor de dirección musical en el Conservatorio de Murcia, ciudad a la que está vinculado profesional y artísticamente desde hace más de dos décadas. La importante etapa de su formación en el Conservatorio Chaikovski de Moscú con el prestigioso director Dmitri Kitaienko le ha llevado a ser un gran conocedor del repertorio sinfónico ruso como se ha podido constatar en esta ocasión.

Su fluida comunicación con la orquesta y el coro se percibió desde la obertura, en la que fijó el ámbito musical expresivo de la obra ante una masa sonora integrada por dos centenares de intérpretes. El actor José Coronado asumió el doble papel de recitador y zar, mostrando su eficacia dramática en la elipsis narrativa desde que encarnó el papel de Iván en el segundo número, dando lugar seguidamente a la primera intervención de la cantante Polina Shamaeva que, desde un seguro dominio estilístico y una voz intensa y desgarrada evocó el mar ruso como aspiración del zar en reconquistar las perdidas posesiones costeras del nuevo imperio.

Los momentos más intensos, como la exaltación de Iván en la que el coro le desea larga vida al zar, fueron desarrollados con un gran esplendor sonoro, lo que implementaba su coronación, acto realzado por una soberbia actuación del recitador que asumía el papel del soberano con fuerza y determinación, haciendo imaginable la cruel personalidad del protagonista.

La musicalidad con la que fue interpretado el pasaje de Efrosinia en la Canción del castor marcó la calidad lírica de la mezzosoprano, después de los inquietantes y terribles sones que se producen en el número de Efrosinia y Anastasia, en el que César Álvarez llevó a la orquesta a uno de los momentos más sublimes de su actuación. Después de la tensión transmitida por José Coronado en la escena de Iván ante la tumba de Anastasia, en la que se pudo disfrutar del nuclear arte escénico de José Carlos Plaza, maestro en sacar el máximo partido a la acción teatral con un mínimo de elementos, la obra entró en su fase final en la que los Oprichniki, guardia personal de este zar creada al modo pretoriano, quedan reflejados en el coro con manifiesta relevancia vocal, ayudando a que el oratorio vaya subiendo en interés dramático y musical, tendencia que fue implementada con la excelente intervención del barítono Sergei Pliusnin en la canción de Fiodor Basmanov, sanguinario y despiadado "oprichnik" en su odio contra los boyardos por defender al zar, otro destacado momento de trascendencia musical en el que se pudo admirar cómo el director dominaba los tiempos escénicos, permitiendo que la orquesta ofreciera su conjuntado sonido antes de acompañar al coro final en el que el pueblo vitorea al zar como padre del imperio ruso.

Uno de los grandes secretos de esta sugerente y esmerada producción de Goldberg Management ha sido contar con un actor de reconocida solvencia, unos medios musicales de primera calidad artística, un gran director de escena así como un maestro de la batuta que conoce la obra a la perfección en todos sus detalles, aspectos que se vieron reflejados en el público, que respondió con uno de los aplausos más extensos y cerrados de la presente temporada habidos en el auditorio de Murcia. Cuando distintas disciplinas confluyen en equiparable grado estético como se ha dado en este caso, el éxito está garantizado.