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CRÍTICA / Rico ancestro musical mexicano


Baeza. Teatro Montemar. 01-XII-2017. XXI FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA ÚBEDA Y BAEZA. Coro de Mujeres de los Pueblos Indígenas de México. Directora: Leticia Armijo. Obra Cancionero de Yolotli.

José Antonio Cantón

La labor de investigación, recuperación e interpretación de los cantos y sones del México prehispánico por la compositora, musicóloga, intérprete y directora mexicana Leticia Armijo es digna de admiración por el valor artístico que supone descubrir las tradiciones musicales de su país, así como por la aportación antropológica que agranda el conocimiento de las costumbres de los pueblos indígenas, que son recogidas en una colección denominada Cancionero de Yolotli, palabra que significa corazón en lengua náhuatl, y que orienta sobre los sentimientos y emociones contenidos en el latir de la tierra mejicana. Si se añade que este esfuerzo científico está destinado a la infancia, formando parte del Método de educación musical en lenguas indígenas, su futuro está garantizado, convirtiéndose en un referente didáctico para las futuras generaciones mexicanas y en un ejemplo a seguir e imitar en otras regiones del mundo.

En colaboración con la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Secretaria de Relaciones Exteriores de México, Leticia Armijo se presentó en el Festival con un sexteto vocal femenino interpretando doce obras en las que han quedado reflejados distintos aspectos sencillos y significativos de la vida cotidiana, y que han determinado la identidad de aquellos pueblos que enriquecieron la tierra mejicana. La primera fue una canción amorosa titulada en lengua náhuatl Xiquiyehua in xóchitl (Guarda esta flor) que ya, desde una especie de preparación escénica, con esparcimiento de pétalos de flores y velas encendidas, llamó la atención del espectador que podía sentirse inmerso en mágicas sensaciones. Le siguió un canto de versos en lengua trique en los que se alude a una serie de ancestrales arquetipos femeninos. El concierto se llenó de alegres sensaciones con el poema en lengua mayo donde se relata la búsqueda de la amada Lupita comparándola con una rama tierna.

El concierto cambió de orientación poética con la obra titulada en lengua tojolabal, que se habla en el Estado de Chiapas, Nan lu'um k´inal en la que se puede percibir una especie de oración dedicada a la madre tierra, a la luna y al sol como los astros que rigen la vida de esta etnia meso-americana. Se pudo disfrutar del sentimiento con que se expresa este grupo en Teca huinní', toda una loa a la figura materna escrita en zapoteco, lengua muy extendida por el Estado de Oaxaca. Con especial candor transmitieron el poema T'arheperama, en el que se compara la belleza de las flores de un hermoso jardín, la idealizada Clarita y un "libante" colibrí, que se canta en el Estado de Nichoacán. La seis cantantes transmitieron con emocionante ternura una tradicional nana que se canta en una de las lenguas más antiguas de México, el náhuatl, y que lleva por título Cochi pitentzi (Duerma el niño), y a la que siguió una amenazante canción de cuna, Koshiñ jeñ-arika (Ándale duérmete porque viene el espanto) que se mantiene aún en el Estado de Sonora. 

El concierto terminó con un canto dedicado a Verónica, sagrada y bendita mujer, portento de buen corazón y gracia, y unos versos en legua kiliwa-kumiai que aún se escucha en el norte del Estado de la Baja California, Jay yooy omar (Me levanto de la cama) con una evidente estructura fonética onomatopéyica. 

Las velas situadas en el escenario no llegaron a consumirse, pero marcaron de algún modo la duración del espectáculo coral con el que el Festival ha querido sustanciar uno de los lemas que alimentan su presente edición, que es "México mestizo",  idea que dará contenido al congreso internacional que reunirá a especialistas en la historia musical de este gran país americano y que será el primer encuentro de la Comisión de Trabajo "Música y Estudios Americanos" de la Sociedad Española de Musicología, evento científico que es ejemplo de una de las señas de identidad del Festival, que desea siempre que la musicología, en todas sus dimensiones y disciplinas, conviva con los conciertos durante la celebración de sus jornadas.