Ud. está aquíInicio / CRÍTICA / Restaurando sones renacentistas

CRÍTICA / Restaurando sones renacentistas


Úbeda. XXI Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza(FeMAUB).

25-XI-2017. Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Conjunto Vocal "Virelay" Capilla de Música de la Catedral de Cádiz. Director: Jorge Enrique García Ortega.

26-XI-2017. Iglesia Parroquial de la Asunción de Villacarrillo. Coro y Orquesta de MusicAlma. Director: José Gregorio Trujillo Paredes.

José Antonio Cantón

Dedicada a conmemorar un doble centenario mexicano, la promulgación en 1917 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y la publicación en ese mismo año de la primera historia de la música de aquel país, El arte musical de México de Alba Herrera y Ogazón, la vigésimo primera edición de FeMAUB ha iniciado su andadura con un concierto coral en el que, en coproducción con el Festival de Música Española de Cádiz y en colaboración con la Fundación Archivo Manuel de Falla de Granada y el Obispado de Jaén, hacía su presentación la Capilla Musical de la Catedral de Cádiz interpretando un programa de transcripciones y versiones expresivas de composiciones renacentistas realizadas en el último tercio del siglo XIX, destacando las obras que de Tomás Luis de Victoria trató Manuel de Falla con una manifiesta finalidad concertística.

El contratenor y director gaditano Jorge Enrique García Ortega ha comprometido al Conjunto Coral Virelay en un repertorio de exigente concepto y conjunción vocal, piénsese que se interpretó una obra a ocho voces de Victoria como tiene su salmo Miserere mei, Deus en el que Falla deja una esclarecida visión decimonónica de la música del insigne polifonista abulense. Sin duda fue uno de los momentos más singulares del concierto y en el que se  pudo escuchar y visualizar la cohesión expresiva de esta coral.

Su actuación se inició con un motete de Palestrina, Exaudi Domine, que sirvió para encajar voces y presentar su sonoridad al público que llenaba la nave central del templo, que ha tenido una de las más importantes y cuidadas restauraciones de las acometidas en Andalucía durante las últimas tres décadas. Continuó con un motete, Ego sum panis vivus, de Michael Haller, maestro de capilla de la seo de Ratisbona, en la que se concentró uno de los focos más importantes de Europa de creación y difusión del estilo litúrgico-musical ceciliano, que orientó su atención al canto gregoriano y a la polifonía renacentista.

El coro gaditano fue adquiriendo seguridad conforme avanzaba el programa, haciendo honor al lema del Festival, México mestizo, respondiendo con solvente eficacia ante las propuestas de dos autores del siglo XVII afincados en el país azteca como fueron Juan de Lienas  y Antonio de Salazar -maestro éste en las catedrales de Puebla y México-, destacando el villancico ¡Ay, qué dolor! con un interesante acompañamiento de órgano positivo que, con su misión de bajo continuo, acentuaba el carácter sagrado de su inspiración original.

Ha sido muy interesante cómo Jorque Enrique García Ortega se ha aproximado al profundo sentido religioso que respira la obra del maestro y organista extremeño, aunque granadino de corazón, Juan-Alfonso García. Sus obras Sacerdotes Domini y muy especialmente su responsorio de Semana Santa In monte Oliveti, que cerró la actuación, dieron un toque de evolucionado cecilianismo al concierto, reflejándose con especial esmero la delicadeza y sentido místico que transpira siempre la música de este autor, que se convertía en una excelente introducción para las versiones expresivas que le siguieron de Manuel de Falla.

Este fue dirigido y cantado con afecto y respeto por parte de este entusiasta coro gaditano que daba lo mejor de su arte ante las indicaciones del maestro García Ortega. En tal sentido, sería aconsejable que éste retrajera y economizara el gesto en aras a conseguir una mejor administración del espacio eufónico de la masa coral, lo que seguramente redundaría de inmediato en un enriquecimiento expresivo. El Benedictus y el Gloria, ambos a seis voces, de la Missa Vidi speciosam de Victoria colmó las expectativas de un público siempre atento y complaciente con la actuación de este coro que está llamado a ser una de las formaciones más singulares de Andalucía en su misión de poner en valor el rico patrimonio litúrgico coral de nuestro pasado.

Esta pretensión no puede intentarse a este nivel de experiencia interpretativa sin unos comienzos como los que lleva a cabo Jorge Gregorio Trujillo Paredes con el Coro y Orquesta Musicalma, formaciones integradas por jóvenes estudiantes de conservatorio, que desde 2006 viene alimentando de música la vida litúrgica de la Basílica de Santa María la Mayor de Linares. Su actuación en la Iglesia de la Asunción de Villacarrillo llenó el templo de público ávido de presenciar la celebración litúrgica de la misa cantada, en la que se interpretaban conocidos pasajes de grandes compositores como Bach, Händel, Mozart, Palestrina o Vivaldi. Fue interesante escuchar el villancico del maestro de capilla mejicano Manuel de Sumaya, Albricias mortales dedicado a la Asunción de la Virgen, advocación mariana de la que toma nombre este imponente templo campiñés fruto del genio de Andrés de Vandelvira, insigne y genial arquitecto de nuestro Siglo de Oro, que da título a uno de los ciclos más atractivos y populares del Festival.