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CRÍTICA / Perdida en el Bosco


Roquetas de Mar. Castillo de Santa Ana. 15-VII-2018. VIII Festival de Música Antigua Mare Musicum. Compañía Claroscvro. Director: Francisco de Paula Sánchez. Perdida en el Bosco: espectáculo de títeres, máscaras y música.

José Antonio Cantón

Fundada el año 2010 con la intención de dar vida al teatro de títeres y máscaras acompañado con música antigua, la hispano-canadiense Compañía Claroscvuro se presentaba en la jornada de clausura del Festival Mare Musicum con su última creación escénico-musical, basada en un cuento cuyo guión ha sido escrito por la dramaturga Julie Vachon, asesorada por Francisco de Paula Sánchez, fundadores ambos de esta compañía que quiere dar prioridad a un teatro en el que la luz sea protagonista destacada, que aglutina las otras fuentes de inspiración detraídas de textos clásicos y música antigua así como de grandes obras de la historia de la pintura.

Con estas premisas ha creado su tercer espectáculo que, como telón de fondo y ambientación, ha contado con el mundo fantástico del gran maestro Jheronimus van Aken, "El Bosco", que daba un especial carácter mágico a la historia que, en su representación, se carga de sensibilidad, distinción y sutileza. Su argumento se puede resumir sucintamente: una niña de nuestra época, llamada Dafne, pide a un ángel que le ayude a encontrar a su hermano, un bebé que sus padres han perdido. Para encontrarle el ángel le pide absoluto silencio y dejarse llevar por una graciosa oca, que no puede volar, a una aventura en el particular universo del gran pintor flamenco, en la que se encontrará con retos personales y pruebas que tendrá que superar con valor e inteligencia. Contrasta la sencillez de la trama del espectáculo, dirigido en gran medida a un público infantil, con la hondura de su mensaje en el que se tratan y sintetizan sentimientos de afán, ilusión, recelo y desconfianza tan propios y naturales en el ser humano.

La acción se desarrolla encuadrada en un escenario implementado con un pórtico gótico tardío flanqueado por dos ángeles que son a su vez los músicos: Emilio Villalba, director musical de esta producción, que llega a tocar varios instrumentos como la zanfoña de tecla, la vihuela de arco, la cítola, el arpa gótica o la lira, y Sara Marina en la percusión con el pandero y el adufe, así como acompañando con el organetto. Sus evocadores sones sacados de las Cantigas de Santa María (siglo XIII), el Códex Calixtinus (siglos XII-XIII), el Llibre Vermell de Montserrat (siglo XIV) o el Canto de la Sibila (siglo X) de los archivos de la catedral de Córdoba favorecen la inmersión del espectador en la estética global del espectáculo.

Desde el punto de vista teatral hay que admirar la destreza con la que Julie Vachon manejó, puso voz y dio vida al ganso, elemento catalizador del cuento, aportando una gran variedad de matices expresivos que demuestran su gran capacidad dramática. Por su parte Francisco de Paula Sánchez se convirtió en una especie de factotum de la función, manipulando al títere de Dafne, activando al Pez volador y, enmascarado, representando al Ciervo majestuoso, la Bruja, el Sapo, el Mono alado y la Mandrágora, todos ellos mágicos personajes "bosquenses".

Con gran contento por parte de chicos y mayores, ante la concentrada belleza de una historia contada con la perenne originalidad que ofrece la inspiración basada en fuentes del arte grande, universal y eterno, ha concluido la octava edición del Festival de Música Antigua Mare Musicum de Roquetas de Mar, teniendo en esta cita una especial atención con el público infantil, que alimentará en el futuro el crecimiento de este evento musical llamado a constituirse en un referente entre los de su clase.