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CRÍTICA / Interesante repertorio


Málaga. VI Festival Internacional de Música de Cámara Málaga Clásica. 

Teatro Echegaray. 09-VI-2018. Anna Margrethe Nilsen, violín. Jesús Reina, violín.Eleanor Kendra James, viola. Michael Katz, violonchelo. Eric Silberger, violín. Christopher Schmitt, piano. Gabriel Ureña, violonchelo. Anna Petrova, piano. Nils Georg Nilsen, tenor. Obras de Arriaga, Mompou, Halffter, Gerhard, Leigh. 

Teatro Cervantes. 10-VI-2018. Jesús Reina, violín. Gabriel Ureña, violonchelo. Misha Dacić, piano. Eric Silberger, violín. Anna Margrethe Nilsen, violín. Eleanor Kendra James, viola. Alberto Martos, violonchelo. Joel Prieto, tenor. Anna Petrova, piano. Michael Katz, violonchelo. Christopher Schmitt, piano. Orquesta de la Academia Galamian. Obras de Bizet, Turina, Sorozábal, Soutullo/Vert, Guerrero, Cassadó.

José Antonio Cantón

Las dos últimas jornadas del VI Festival Málaga Clásica tuvieron el aliciente de propiciar la escucha de obras que han estado un poco olvidadas, como es el caso del Trío en Fa de Joaquín Turina y otras que se interpretan raramente como el temprano Trío nº 1 para violín, violonchelo y piano de Roberto Gerhard o Altitud de Federico Mompou. Estas dos formaron parte del programa del penúltimo día del festival, causando una excelente impresión en el público. Fue el Cuarteto en Re menor de Juan Crisóstomo Arriaga el que abrió esta velada, con la afortunada colaboración de los violinistas Nilsen y Reina, la violista Kendra y el chelista Katz. El arte y profesionalidad de estos músicos aquedó patente desde el primer movimiento, un allegro en el que destilaron un muy destacado estilo clásico. Acentuaron la expresividad en el diálogo del adagio siguiente, para transmitir con delicada elegancia el minueto. En el allegretto que cierra la obra, los cuatro intérpretes demostraron un excelente grado de conjunción dentro de la viveza rítmica que pide su carácter.

Pese a estar integrada por bocetos destinados para un cuarteto de cuerda, Altitud para violín y piano de Federico Mompou, tiene esa coherencia evocadora propia de la música del compositor barcelonés, carácter que supieron traducir Eric Silberger y Chrsitopher Schmitt con destacada emocionalidad. La actuación que elevó el grado de atención del auditorio fue el Trío de Gerhard, con el chelista Gabriel Ureña en plenitud expresiva, secundado en igualdad de tensión por la pianista Anna Petrova y Silberger al violín. Fue tal el grado de sentido musical e interacción desarrollado que puede calificarse su interpretación como una de las más relevantes de la presente edición del festival.

El concierto de clausura concentró la máxima atención del público en el Trío en Fa de Joaquín Turina, obra silenciada durante mucho tiempo al no ser del agrado del compositor, y que Jesús Reina ha querido se recupere en esta ocasión como reivindicación del indudable valor musical que encierra. Una excelente ejecución del terceto integrado por Silberger, Ureña y Dacic confirmó la calidad de la obra en inspiración y técnica compositiva. La versión para cuarteto de cuerda de La oración del torero del mismo autor, que abría la segunda parte de concierto, dejó una grata impresión en el oyente, dado el gusto y sentimiento empleado por Silberger, Nilsen, Kendra y Martos, encargados de su interpretación.

Para deleite del público amante de la zarzuela, tres significativas canciones de este género lírico español como No puede ser de la Tabernera del puerto de Sorozábal, Bella enamorada perteneciente a El último romántico, escrita por Soutillo/Vert y Fiel espada triunfadora de El huésped del sevillano de Jacinto Guerreo fueron cantadas con esmero por Joel Prieto que, desde que obtuvo el Premio Operalia 2008, lleva una interesante carrera de éxitos. La pianista Anna Petrova lo acompañó con admirable sensibilidad "liederística", hecho que realzó su actuación.

El españolísimo Trío para violín, violonchelo y piano de Gaspar Cassadó sirvió para que se luciera Anna Margrethe Nilsen, codirectora del festival, dado el carácter temperamental que dio a los movimientos extremos y cierto grado de suspense al moderado y pesante tiempo central, donde acentuó su lirismo expresivo. La secundaron con experiencia técnica y musical Michael Katz al violonchelo y al piano Christopher Schmitt, sólidos a la vez que versátiles intérpretes de segura ejecutoria

El concierto se inició y terminó con la participación de la Orquesta de la Academia Galamian de Málaga, titulada así en honor del gran pedagogo persa Ivan Galamian, maestro entre otros de los grandes violinista norteamericanos Pinchas Zukerman y Itzhak Perlman, integrada por jóvenes valores interpretando un arreglo de Diego Marani de la Primera Suite de Carmen de George Bizet, interpretaciones que causaron sumo agrado en el público. Concluía así el Festival Málaga Clásica que, en cada edición, va aumentando su prestigio como sólida cita musical de la vida cultural de la "Ciudad el Paraíso", como también es conocida la gran capital "costasoleña", recordando los versos de Vicente Aleixandre.