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CRÍTICA / Festival Verdi de Parma


Parma. Teatro Regio. 28-IX-2017. Verdi, Jérusalem. Ramón Vargas, Annick Massis, Michele Pertusi. Filarmonica Toscanini. Director musical: Daniele Callegari. Director de escena: Hugo de Ana.

Teatro Farnese. 13-X-2017. Verdi, Stiffelio. Luciano Ganci, Maria Katzarava, Francesco Landolfi. Director musical: Guillermo García Calvo. Director de escena: Graham Vick.

Paolo Pettazzi

Jérusalem es la primera experiencia francesa de Verdi: en 1847 escribió para la Opera de París esta nueva versión de I Lombardi alla prima crociata, que es claramente superior por haberle añadido algunas grandes páginas pero que, pese a ello, no suele ser muy representada. Por tanto, resultaba una óptima propuesta incluirla dentro de un Festival Verdi.

Se trataba, pues, de uno de los títulos más significativos programados en Parma, con resultados en parte decepcionantes. La enérgica dirección de Daniele Callegari (con la Filarmónica Toscanini y el apreciable coro del teatro parmesano) no llegaba al fondo a las novedosas características de este Verdi francés, y en el equipo canoro únicamente se pudo admirar sin reservas a Michele Pertusi (Roger). Annick Massis fue una noble Hélène de voz demasiado ligera y para Ramón Vargas hoy la parte de Gaston es demasiado difícil: se mostró un poco fatigado y con dificultad en los agudos. La dirección y la escenografía de Hugo de Ana proponían otra vez y de manera poco interesante algunos lugares comunes propios. Siempre ha demostrado mejores cualidades como escenógrafo y como regista

En cuanto al Stiffelio "de a pie" del Teatro Farnese, que había suscitado curiosidad y polémica ya antes de la representación, ha obtenido un gran triunfo. El Teatro Farnese es un lugar de enorme belleza que no tiene las características de un teatro (cuando se construyó en el siglo XVII se destinaba a espectáculos de corte) y se presta a experiencias no convencionales. No solo por esto el director de escena Graham Vick quiso representar Stiffelio sobre plataformas móviles en medio a un público de pie.

Todos nos sentimos conmocionados por una manifestación "en defensa de la familia" (un Family Day con carteles en defensa de la familia "normal" y acciones de intolerancia homófoba), porque Vick ha querido subrayar la originalidad de Stiffelio mostrando declaraciones de hipocresía e intolerancia actuales, añadiendo atroces escenas (persecuciones de homosexuales, en plataformas distintas a aquellas donde se desarrollaba la ópera) o haciendo cantar y recitar al coro en medio de la platea. Verdi había querido contar la crisis conyugal de un sacerdote protestante casado y traicionado por su esposa y había ambientado la historia en su propia época, dando relieve al conflicto interior del protagonista quien parece ignorar la caridad cristiana.

No todo lo añadido por Vick resultó pertinente, pero su espectáculo tuvo mucha coherencia y fuerza adictiva. Y todos los intérpretes estuvieron muy bien al superar las dificultades creadas por la distante orquesta y por su colocación sobre las plataformas móviles. Luciano Ganci fue un atormentado Stiffelio; María Katzavara admirable en la difícil parte de su esposa Lina; Francesco Landolfi un autoritario Stankar (padre de ella). Bien igualmente los otros. La orquesta y el coro del Teatro Comunale de Bolonia ofrecieron una óptima muestra de su calidad bajo la sensible e intensa dirección de Guillermo García Calvo.