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CRÍTICA / El fin de una etapa para la OSPA


Oviedo. Auditorio Príncipe Felipe. 23-XI-2018. Michael Barenboim, violín. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Director: Rossen Milanov¡. Obras de Haydn, Prokofiev, Buide y Shostakovich.

Nuria Blanco Álvarez

El concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias el pasado viernes ha servido de despedida al que ha sido su concertino en los últimos tiempos, Alexander Vasiliev, toda una institución en el mundo musical de la región, que ahora se jubila. Por otro lado, ese mismo día saltaba la noticia de que Rossen Milanov, titular de la agrupación desde 2012, se desvinculará de ella al finalizar la temporada, dejando tras de sí más sombras que luces.

Una noticia que no sorprende habida cuenta del malestar que muchos músicos han manifestado desde hace tiempo y a la vista de los discretos resultados de sus actuaciones y del poco interés de muchos de sus programas, que se han reflejado en una preocupante disminución de público en los conciertos, con un patio de butacas habitualmente semidesértico. El declive de la entidad y la dejadez a la que se ha visto sometida por parte de diversos estamentos, también se vislumbra en su escasa programación; este fue su último concierto de abono hasta el 17 de enero y solo ha habido tres desde el inicio de la temporada. Es evidente que la OSPA necesita un cambio de rumbo y un buen timón al mando cuanto antes, para poner a la orquesta en el lugar que, por la calidad de sus integrantes, merece.

En lo que al concierto se refiere, el invitado fue Michael Barenboim, que interpretó solventemente el Concierto nº1 para violín de Prokofiev y, fuera de programa, el número 6 de los 24 caprichos para violín op.1 de Paganini, donde supo sacar partido al instrumento en un meritorio juego polifónico. Estuvo presente en la sala el joven compositor gallego Fernando Buide del Real, del que se interpretó su obra Such places as memory. Se trata de una breve pieza vanguardista que Buide compuso como trabajo final de sus estudios universitarios en Pittsburgh en 2005, como un compendio de lo aprendido allí, y con la que obtuvo el primer premio del Concurso de composición Harry Archer.

La OSPA se enfrentó por primera vez a esta obra, en la que los músicos pudieron lucir la calidad de sus diferentes secciones. Se interpretó con corrección la Sinfonía nº100 de Haydn, una autor de referencia que requiere de una mayor elegancia y pulcritud sonora. Sí hicieron un buen trabajo, especialmente las maderas y metales, con la conocida Sinfonía nº9 de Shostakovich, de la que Milanov ofreció una diligente versión, siendo lo mejor de la noche.