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CRÍTICA / Durón triunfa en Vélez Blanco


Vélez Blanco. Iglesia Parroquial de Santiago. 23-VII-2018. Susana Casas, soprano. Carolina Gilabert, mezzosoprano. Orquesta Ciudad de Almería. Director: Michael Thomas. Obras de Bach, Biber y Pergolesi.

Patio de Honor del Castillo. 25-VII-2018. Orquesta Barroca de Granada e Íliber Ensemble. Director: Darío Moreno. Obras de Durón.

José Antonio Cantón

El XVII Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco ha contando con dos programas de indudable atractivo por la singularidad de las obras. En primer lugar, el ofrecido por la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) con el siempre admirado Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi, en segundo, la ópera escénica La guerra de los gigantes de Sebastián Durón, obra capital del género lírico español de principios del siglo XVIII.

De la actuación de la OCAL hay que resaltar el buen trabajo realizado por su director titular, el compositor y violinista británico Michael Thomas, transmitiendo el estilo barroco a su formación así como entendiendo el sufriente sentir de María ante la cruz que tan magistralmente trasladó a música el joven Pergolesi. En este sentido llamó la atención su manera de tirar del tempo en uno de los más difíciles pasajes como es Fac, ut ardeat cor meum con una clara intención de evitar en la medida de lo posible la confusión sonora por la excesiva reverberación del templo. Un segundo aspecto destacable fue la intervención de la soprano sevillana Susana Casas, que supo dar un acento dramático al carácter lírico-ligero de su voz como ya apuntó en la segunda secuencia, Cujus animan gementem. Tal expresividad la mantuvo a lo largo de la obra, alcanzando sus momentos culminantes en el dúo Sancta Mater, istud agas y en el penúltimo movimiento, Inflammatus et accensus, en el que intensificó el color de su voz ganando en emotividad.

El concierto se inició con la famosa Battalia à 10 de Heinrich von Biber, en la que la cuerda de la OCAL hizo gala de su capacidad descriptiva siguiendo las indicaciones del director que, desde su violín, guiaba al conjunto orquestal con determinación métrica y variada dinámica, efectos que tuvieron semejante correspondencia en la interpretación del Tercer concierto de Brandemburgo BWV. 1048 de Juan Sebastián Bach que vino a significar un equilibrio ante la diferencia temática y rítmica de las obras anteriores.

Uno de los programas más esperados de la presente edición del festival ha sido el ofrecido por la Orquesta Barroca de Granada y el grupo vocal Íliber Ensemble interpretando la ópera, en versión concierto, La guerra de los gigantes de Durón. La recuperación y puesta en valor de esta obra significa un estimable reconocimiento artístico para estos dos conjuntos, que han sabido sacar el mejor partido de su contenido musical, justificando la trascendencia de ser una de las primeras óperas que como tal podemos considerar española.

Tras una introducción con varias tonadas del gran músico briocense, que sirvieron para poner a punto las voces y que el público se adaptara al estilo musical, se inicio la primera escena del drama lírico con una resolutiva intervención de la soprano Marta Infante, dando voz a Palante, caudillo de los gigantes, muy bien secundada por éstos en el número Al arma, al arma que la cierra. En la segunda destacó el dúo a cargo de Eva Juárez y Aurora Peña, interpretando a Júpiter y Minerva, dilucidando la gravedad de la amenaza del ejército rebelde. El dúo Sacrílego impulso de la tercera escena entre Hércules, interpretado por la soprano Solomía Antonyac, y Minerva, junto al  minueto Ahora, sí, sí destacaron en el conjunto de la interpretación. De igual modo ocurrió con la copla Dónde, cielo divino y el aria Ay, que el golpe del ceño cruel, resolutivos pasajes de la escena quinta, nudo de esta ópera, en la que se pudo apreciar un incipiente estilo preclásico.

La interpretación fue adquiriendo intensidad expresiva conforme se acercaba el feliz final del triunfo de los dioses en el último número, Ah de la tierra, perteneciente a la sexta escena donde Eva Juárez, en su papel de Júpiter, cantó una tonada que ensalza la victoria divina seguida por un minueto que dejaba de manifiesto la excelente conjunción del grupo instrumental dirigido por Darío Moreno bien secundado por la dirección artística de Darío Tamayo. El público que llenaba el Patio de Honor del hermoso castillo velezano respondió satisfecho ante esta ópera, bien investigada, mejor estudiada e interpretada con esmero, aspectos que espero queden registrados en el nuevo proyecto fonográfico que se realizará en los primeros días de agosto por el sello discográfico granadino IBS Classical.