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CRÍTICA / Delicioso Haendel en el Festival de Música Antigua de Roquetas de Mar


Roquetas de Mar. Castillo de Santa Ana. 09-VII-2018. VIII Festival de Música Antigua MareMusicum. Al Ayre Español. Director: Eduardo López Banzo. Obras de Haendel y Purcell.

José Antonio Cantón

Con el título "I vanni occulti" (Las ocultas alas), expresión sacada de un aria de la primera parte del oratorio de Haendel Il trionfo del Tempo e del Disinganno, HWV 46a, se presentó por vez primera en el Festival MareMusicum el reconocido grupo Al Ayre Español liderado por su director Eduardo López Banzo, interpretando un programa dedicado casi en su totalidad a este gran compositor con cuatro sonatas de las que integran su Op. 2, obras que, en alguno de sus pasajes —como es el caso del Largo de la segunda— se cree que lo escribió Haendel con solo catorce años, aunque hay que aclarar que la mayor parte de esta colección está compuesta en los últimos años de la segunda década del siglo XVIII, siendo publicada en 1733.

Esta música de juventud daba al concierto un atractivo especial. Y así fue. Al Ayre Español cargó de entusiasmo, profesionalidad y vitalidad musical su actuación en la Cuarta sonata HWV 389 de esta colección con la que se iniciaba el concierto, demostrando fluida expresión entre los componentes del grupo que, ante las indicaciones de su líder, reaccionaban como un solo instrumento, como si fueran una prolongación del clave, manteniendo una conversación musical entre amigos, siempre emotiva y finamente matizada. Tal conjunción se dio de forma sugestiva en el Larghetto  y en el Adagio, tiempos que recrearon con pausada expresividad.

Esa misma sensación se tuvo en los dos movimientos lentos de la Sonata HWV 387, de modo especial en su Largo en el que los dos violinistas, Alexis Aguado y Kepa Arteche, supieron entrelazarse con singular efecto de calma y serenidad en un equilibrado dialogante canto, siempre apoyados por el sólido continuo del maestro López Banzo al clave, bien secundado siempre en los registros graves del violonchelo y contrabajo por Guillermo Turina y Xisco Aguiló, que completan este compenetrado quinteto.

A modo de interludio, el director solo al teclado interpretó un bello extracto de la oda para el cumpleaños de la reina Mary del año 1693 en la tonalidad de Re menor registrado como Ground Z. D222 de Henry Purcell y la Suite en Re Mayor. Z. 667 del mismo autor, dejando un curioso efecto a chirimía en su tercer movimiento, una hornpipe de insistente ritmo popular.

Con la tercera y quinta sonatas de esta Op. 2 se ocupó una hipotética segunda parte del concierto, que no tuvo solución de continuidad, en una interpretación que fue a más según discurría con conmovedora elocuencia, teniendo su refrendo en el tercer movimiento de la sexta, cuyo motivo aparece en el oratorio Israel en Egipto que interpretaron como bis y que, por su trepidante efecto, piénsese que aparece en el agitado y convulso pasaje del milagroso paso del Mar Rojo, terminó de emocionar a un público entusiasmado por la musicalidad de este grupo, puntero donde los haya en España.

Su presencia en el Festival de Roquetas supone, con otros destacados conjuntos instrumentales previstos en la presente edición del Festival, un importante peldaño en la aspiración de este pujante municipio almeriense a crecer en su actividad cultural y llegar con su Festival MareMusicum a situarse con distinción entre los eventos de música antigua más relevantes de Andalucía.