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CRÍTICA / Deconstrucción, conjunción y percutido silencio


Córdoba. Conservatorio Superior de Música. XX FESTIVAL DE MÚSICA CONTEMPORÁNEA (FMC). 23-III-2017. Proyecto Ocnos - Pedro Rojas Ogáyar (guitarra) y Gustavo Domínguez Ojalvo (clarinete). Obras de Guerrero, Sánchez-Verdú, Lachenmann, Murail, Chieh Lin y Núñez.

24-III-2017. Trío Borrego-Fons-Bolón (cuerda). Obras de Montsalvatge, Penderecki, Schnittke y Bedmar.

25-III-2017. Carolina Alcaráz y Grupo de Percusión de la Orquesta Joven de Andalucía (OJA). Obras de Zivkovic, Sousa, Alcaraz, Green, Reich y Westlake.

José Antonio Cantón

Tres han sido los conciertos que han ocupado la segunda semana del FMC de Córdoba con una variada y curiosa intención en cada uno de los casos. El Proyecto Ocnos, haciendo honor a la futilidad existencial de este personaje que habitaba en el mitológico inframundo del Hades, ha presentado un programa titulado "Entropías", con el que ha transmitido al público cómo determinadas tendencias compositivas han deconstruido el sonido, en aras de intentar descubrir nuevos espacios estéticos musicales. En ellos, la emoción de su escucha parece estar ausente, aunque se ofrezca el mayor interés, tanto en el aspecto técnico como en al ámbito sensorial por parte de los intérpretes, que ha sido el caso del guitarrista Pedro Rojas y del clarinetista Gustavo Domínguez. 

El primero brilló en la exposición de las células sonoras que contiene la obra Ramas del linarense Francisco Guerrero, así como en el aflamencado rasgueo contenido en Tellur del francés Tristan Murail, que propició uno de los momentos más interesantes de la actuación. También lo fue la obra de Helmut Lachenmann Dal niente (interieur III) por las diferentes sonoridades a las que somete al clarinete, bien destacadas en la búsqueda del efecto eco. El concierto tuvo el aliciente de contener un estreno absoluto como fue la composición Obra encargo de la jerezana Nuria Núñez, con la que ha querido jugar a la inestabilidad que se produce en el escuchante cuando no sabe dónde dirigir su atención ante la información sonora que emana de los instrumentos, en este caso un dúo de guitarra y clarinete, reafirmándose así la intención entrópica del programa.

La cuarta jornada del festival estuvo protagonizada por un espléndido trío de cuerda formado por Miguel Borrego, David Fons y Salvador Bolón. La sensibilidad que demuestran en su conjunción enriqueció cada una de las obras que interpretaron, empezando por la interesante composición Cuadrivio para Tres Stradivarius de Xavier Montsalvatge, cuyo Energico Ostinato final fue posiblemente el momento de mejor conjunción aritmética de estos músicos, sin olvidar su claro contrapunto ofrecido en el Scherzando. En la obra de Penderecki, String Trio, dibujaron con sentido un contrapuntístico estilo imitativo en el Andante, donde los dos instrumentos más agudos se separaban ascendiendo del descendente discurrir de violonchelo, generando un momento de especial tensión emocional. Con cierto aire "bartokiano" interpretaron el Vivace final, dejando la impronta de su mejor virtuosismo. Después de las bien expresadas tensiones habidas en el Adagio, con el que termina el Trío para cuerdas de Alfred Schnittke, de singular claridad creativa, interpretaron la preciosa obra 5 Microformas del maestro Luis Bedmar Encínas, granadino-cullarense de nacimiento, y convencido cordobés de corazón y adopción, presente en la sala. El espíritu de danza que alienta estas condensadas piezas fue manifestado con fidelidad, destacándose pasajes de influencias "ravelianas" y "barberianas" tamizados por el personal lenguaje del maestro como el mostrado en el popular tema de la danza final contrastada con un efectista trío.

La siguiente jornada del FMC ha estado dedicada a la percusión con un concierto titulado "Percusión para el silencio". La percusionista Carolina Alcaraz al dirigir al Grupo de Cámara de Percusión de la Orquesta Joven de Andalucía ha aplicado obras escritas para esta sección instrumental a películas mudas de principios del siglo XX, como pretexto para montar un programa familiar de carácter pedagógico y, así, mostrar la multiplicidad de características de esta importante sección instrumental de la orquesta.

El proyecto funcionó desde los primeros compases y fotogramas, destacando dos de los cinco ejemplos interpretados como fueron la obra Agoya Marimbas del neoyorquino Steve Reich aplicada al film de corte dadaista Rythm 23 del realizador berlinés Hans Richter, y The invisible men del australiano Nigel Westlake, que expresamente compuso para el film Les invisibles del francés Gaston Velle, lo que la convierte en una específica banda sonora. Los siete jóvenes percusionistas que actuaron demostraron sobradamente preparación musical y destreza técnica, tocando con un entusiasmo que contagió, tanto a los adultos como a los pequeños -un público bastante numeroso-. Se confirmaba así la ingeniosa y acertada idea, que ha supuesto incluir en el festival este espectáculo fruto de los encuentros celebrados en el año 2016 dentro del Programa Andaluz para Jóvenes Intérpretes, y con el que se ha querido homenajear tanto a míticos directores del cine mudo, como a aquellos músicos anónimos, habitualmente pianistas, que acompañaban las silentes proyecciones para reforzar la expresión del primitivo séptimo arte.