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CRÍTICA / Conmovedoras "Vísperas" en la Catedral de Jaén


Jaén. Santa Iglesia Catedral de Jaén. 01-XII-2018. XXII Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza. Javier Artigas, órgano. Schola Antiqua. Director: Juan Carlos Asensio. Selección para unas Vísperas de Nuestra Señora.

José Antonio Cantón

Una vez más el Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza (FeMAUB) ha querido contar con ese marco monumental único cual es la obra magna del gran arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira para ofrecer uno de los conciertos más esperados y deseados de su programación, protagonizado por la coral masculina Schola Antiqua, excelentemente liderado por Juan Carlos Asensio desde 1996. Para ello ha tenido la inestimable colaboración del cabildo catedralicio jienense y el obispado de Jaén, que pone a disposición del Festival los magníficos templos de su extraordinario patrimonio eclesiástico provincial. El contenido de su actuación fue la reconstrucción de un Oficio de Vísperas del siglo XVI con órgano, fabordón y canto llano alternatim, dedicado a Nuestra Señora la Virgen María, cuya imagen de La Antigua preside el altar mayor de esta catedral durante el periodo de Adviento.

Todo el recogimiento y religiosa espera que pide este momento litúrgico fue el denominador común de la actuación de este especializado coro que, desde su fundación en 1984 por el monje benedictino alavés Laurentino Sáenz de Buruaga, no ha hecho sino crecer en prestigio como referente en su dedicación a la interpretación, estudio e investigación de la música antigua, en especial, del canto gregoriano. Su actual director, Juan Carlos Asensio, es una autoridad en este amplio campo musical, teniendo como principal cometido el rigor documental de sus interpretaciones, siendo fiel a las fuentes documentadas y tradicionales de cada obra.

En este sentido hay que contextualizar el contenido de este concierto, que no puedo dejar de calificar de verdaderamente excepcional. Reconstruir un rito de Vísperas en el que se puedan dar las diferentes combinaciones con las que se presentaba esta liturgia es una gran experiencia por la fidelidad con la que se ha producido en esta ocasión. Ya el acercamiento del grupo al coro del templo cantando desde la lejanía un Kyrie anónimo recogido del Misal de la catedral jiennense predispuso al público a un emocionado recogimiento, haciendo que su percepción entrara en un campo sensitivo de  reconfortante y serena espiritualidad.

El haber escogido para esta actuación una modalidad de ejecución con versos de órgano alternados con el canto llano y fabordones ha sido todo un acierto para que se puedan experimentar las distintas formas que presentaban para esta liturgia vespertina los templos medievales y renacentistas, según sus disponibilidades de medios corales e instrumentales, sólo iluminada por la luz de los cirios, único detalle del que se ha prescindido en esta ocasión, y que hubiera enriquecido el grado autenticidad en su expresión plástica. 

Ante el órgano, se ha contado con uno de los mejores intérpretes de música para este instrumento existentes en España como es el zaragozano Javier Artigas, que también fue niño cantor, como lo fueron todos los componentes de Schola Antiqua de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en su caso de la Escolanía de Infantes de Nuestra Señora del Pilar. Después de una introducción con un Tiento de V tono de Antonio de Cabezón siguió, en su labor de enlace entre las intervenciones corales, con una serie de versos de ese gran compositor burgalés e intérprete para órgano del siglo XVI que fue Antonio de Cabezón, sólo contrastados por uno de ellos adaptado por su colega contemporáneo Hernando Franco, por un himno del que fuera durante varias décadas organista de la Capilla Real de Granada, Francisco Fernández Palero, así como por una Pieza de I tono sobre el paso de La Salve escrita por el también maño Sebastián Aguilera de Heredia, del que Artigas es, por admiración, afecto y paisanaje, un consumado intérprete, como se pudo percibir de su manera de vivir y sentir esta bella página.

Después de esta su intervención final, el grupo se trasladó desde el coro al altar mayor de la Catedral ante la imagen de la Virgen de la Antigua, cerrando ese mágico círculo de canto lejano en su presentación, presente en el coro durante el grueso del concierto y evanescente efecto en su despedida con una Salve que producía un conmovedor sentimiento espiritual en el oyente, experimentándose incrementado en el creyente, como se manifestaban varias personas asistentes a este evento.

Hay que mencionar necesariamente el exquisito repertorio escogido por Juan Carlos Asensio para este precioso programa de sustancial y determinante sentido musicológico, en el que ha tenido muy en cuenta la elección de las antífonas de la salmodia practicada en este programa recogida en los cantorales de la Catedral de Jaén, lo que confería otro plus de autenticidad a este concierto, que pasará a la memoria del FeMAUB como un acontecimiento cultural y musical de máxima excelencia.