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CRÍTICA: Brillante final


Baeza. Auditorio de San Francisco. 09-XII-2016. XX Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza. Contrapunctus. Director: Owen Rees. Polifonía ibérica para Adviento y NavidadÚbeda. Auditorio del Hospital de Santiago. 10-XII-2016. Orquesta Barroca de Sevilla. Solistas: María Hinojosa (soprano) y Filippo Mineccia (contratenor). Director: Enrico Onofri. Música inédita en la Colegiata de OlivaresÚbeda. Sinagoga del Agua de Úbeda. 10-XII-2016. Los Músicos de Urueña. Dúo Luis Delgado y César Carazo. El repertorio escondido de Sefarad.

José Antonio Cantón

Las últimas dos jornadas del Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza han significado un magnífico colofón a esta su vigésima edición, pudiéndose admirar en tres de sus más representativos escenarios actuaciones de alto grado de musicalidad y entrega por parte de los intérpretes. 

Estos valores se pudieron admirar en la actuación del grupo vocal británico Contrapunctus bajo la dirección del organista, profesor e investigador, Owen Rees, desde hace dos décadas una de las autoridades de referencia en el entender, saber e interpretar la música polifónica. Esas cualidades se perciben en su particular forma de dirigir a este sexteto de soberbia calidad, exhibiendo y variando un muy efectivo contorsionado gesto.

La primera parte de este concierto estuvo dedicado al tiempo litúrgico de Adviento, siendo recurrente en las obras interpretadas el anhelo contenido en las palabras Veni Domine et noli tardare que expresan el deseo de la venida de Cristo, cargado de expresividad en obras de importantes autores del siglo XVI como Francisco Guerrero, Juan Esquivel o Felipe de Magalhâes. De este polifonista portugués era el Agnus Dei de su Missa Veni Domine que cantaron con exquisita delicadeza. 

La segunda parte estuvo dedicada a exaltar la Navidad con una alternancia de obras del lusitano Duarte Lobo y, de nuevo, Francisco Guerrero. Una alternancia que solo se rompió con la interpretación de uno de los más famosos y bellos motetes de la polifonía española, el O magnum mysterium de Tomás Luis de Victoria. Una obra creada para ensalzar el Misterio de La Encarnación y que supuso el culmen de uno de los conciertos más hermosos de esta edición del Festival. 

La cada vez más prestigiosa Orquesta Barroca de Sevilla también ha querido estar presente en esa última jornada. Una cita en la que recuperaron un interesante conjunto de obras del siglo XVIII pertenecientes al archivo de la capilla musical de la Iglesia Colegial de Santa María de las Nieves sita en el municipio sevillano de Olivares. El director y violinista Enrico Onofri eligió para un contenido en el que el oyente, siguiendo la ilustrativa información de las notas del programa, pudo constatar hasta qué punto pequeñas instituciones eclesiásticas estaban al día de las principales corrientes musicales que circulaban por la Europa del dieciocho.

Muestra de ello fue la excelente interpretación de dos tríos de Nicolò Jommelli y el cierre del concierto con un aria Como león airado, de la ópera Tito Manlio del mismo autor, en la que la soprano María Hinojosa llevó a cabo una brillante actuación vocal implementada por su constante esbozo de acción, que permitía al espectador imaginar la excelente vis dramática de la que ella puede llegar a hacer gala. Eel contratenor florentino Filippo Mineccia sorprendió al auditorio con su apasionada voz, bien emitida desde una depurada técnica de sus resonadores de cabeza, y mejor expresada por su pureza tímbrica y penetrante emisión. Siempre estuvo acertado en la dinámica que requerían las emociones y sentimientos contenidos en el texto. Su interpretación del recitado y aria de la Cantata al Santísimo El mismo Dios me amonesta, compuesta en 1752 por Juan Pascual Valdivia, maestro de capilla de la mencionada colegiata, muy bien secundada por el bajonista Carles Cristóbal, y del aria profana Brilla, brilla entre grandezas de Juan Roldán, organista suplente de la Catedral hispalense en aquella época, fueron claros ejemplos de la calidad de su canoro arte barroco.

El Festival puso punto final con un encuentro mágico con la música sefardí percutida, tañida y cantada en su recinto natural como es la mágica Sinagoga del Agua de Úbeda. El dúo fundador de Los Músicos de Urueña, César Carazo y Luis Delgado, demostraron cómo su capacidad de interpretación ha ido creciendo a lo largo de sus casi dos décadas de existencia, habiéndose convertido en un grupo de referencia en la recreación de las sonadas y coplas de nuestros ancestros judíos. 

Toda su actuación tuvo un contenido didáctico haciendo que las distintas obras fueran comprendidas desde los avatares que conformaron durante siglos y hasta el siglo XVI la vida religiosa y profana de la comunidad sefardí en España. Se tiene que destacar la emocionante vitalidad con la que interpretaron el canto de alabanza Elohim Eli Ata que se hacía en la trascendente gran celebración del Iom Kipur, y la gracia con la que interpretaron el Romance del Moro cautivo y la Infanta extraído por el eminente folclorista Arcadio Larrea del Cancionero Judío del norte de Marruecos en la década de los cincuenta. Con esta obra en particular, se pudo disfrutar del renacer del arte juglar que estos músicos llevan dentro y viven con tanta pasión. De esta forma, concluía la vigésima edición del Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza que desde años se ha convertido en el acontecimiento cultural más relevante del Santo Reino.