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CRÍTICA / Antoni Wit: Destilada maestría


Málaga. Teatro Cervantes. 26-X-2018. Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Antoni Wit. Obras de Bruckner y Schubert.

José Antonio Cantón

Una de las figuras más esperadas en la presente temporada para actuar con la Orquesta Filarmónica de Málaga era, sin duda, el polaco Antoni Wit dirigiendo un programa muy interesante para realzar su prestigio: la Tercera Sinfonía en Re mayor D. 200 de Franz Schubert y la Sinfonía "Wagner" en Re menor op. 74, tercera del catálogo de Anton Bruckner.

La música de estos compositores austriacos ha servido para poder admirar a este maestro del arte de la dirección que cultivó su aprendizaje con Henryk Czyz y Krysztof Penderecki, autoridades musicales de Polonia universalmente conocidas, y con la formación recibida de Nadia Boulanger en París, experiencias que le llevaron a ser galardonado en el famoso Concurso Internacional Karajan, con la extraordinaria repercusión que esto supuso para su carrera. Tales enseñanzas parecen estar muy vivas en su más de medio siglo de vida profesional, como quedó patente en su conducción de la sinfonía de Schubert, que abría el programa.

Con una precisa memoria a la vez que intuitiva, desarrolló el aire lento de los primeros compases de la obra, transmitiendo ese clima enigmático que quiso dar el compositor a su pasaje inicial. Wit se valió de esta introducción para perfilar los planos sonoros de la orquesta, aspecto que le iba a ser tan necesario en Bruckner, antes de afrontar el segundo tema, donde quiso que la sección de madera resaltara con su alegre melodía. Imprimió cierta sedosidad al sonido de la cuerda en el Allegretto, permitiendo el lucimiento del clarinete solista, al que luego felicitaría, como también hizo con el fagot y el oboe, al final de la interpretación, dada la calidad de su compartido canto en el precioso trío del minueto. Finalmente cargó de una manifiesta jovialidad el aire de la danza italiana del último movimiento, haciendo que el oyente pudiera imaginar la figura de Rossini, compositor referente en el tratamiento del saltarello. En todos estos detalles estilísticos dejaba una excelente impresión, lo que generaba una gran expectación ante la Sinfonía "Wagner" que iba a dirigir en la segunda parte de la velada.

Esta intensa curiosidad no quedó defraudada en momento alguno. Ante la carencia de una reverberación mínima del recinto del teatro, pese a contar con una caja acústica que minimiza algo tal inconveniente, quiso que su dirección dejara la impronta agógica de haber tenido en cuenta ese fenómeno esencial en la expresividad de la música de Bruckner, que requiere proporcional expansión a la densidad de sus volúmenes sonoros, homogeneidad tímbrica en mixturas y clara conjunción entre secciones, factores que se ennoblecen por la repetida utilización del sistema diatónico que tanto gustaba al compositor y que favorece la monumentalidad de sus sinfonías. Wit fue fiel a estos postulados generales, imprimiendo un carácter muy vitalista a los movimientos extremos de la sinfonía, minimizando la rigidez resultante de los inesperados cortes en el desarrollo de sus temas, así como apuntando cierto sentido cíclico al discurso, aspecto que Bruckner fue perfeccionando en su postrero sinfonismo.

En los tiempos centrales se atuvo a su indicación de aire, seguro en medida, claro en expresión y cuidadoso en detalles, factores que redundaron en una magistral lectura del Scherzo, momento en el que energizó la obra, que supo cuidar con equilibrado a la vez que preciso pulso, evitando las posibles turbulencias gestuales a las que se presta desde un inadecuado entendimiento de los contrastados ritmos, a veces perpetuos, de sus pasajes. La elegancia con la que expuso su trío central, recordó a uno de los "brucknerianos" de pro como fue el director Stanislaw Skrowaczewski, compatriota suyo, con el que trabajó en Estados Unidos, y de quien seguramente asumió sus mejores consejos. Un público complacido por la respuesta de la orquesta, vio satisfechas sus expectativas ante la actuación de un maestro que construyó música consecuentemente con su reconocido prestigio.