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CRÍTICA / ¡Menudo sarao!


San Lorenzo de El Escorial. Real Coliseo de Carlos III. 19-VIII-2017. “Todos se burlan de mí” (obras de Briceño y Moulinie). Anaïs Oliveras, soprano. Sebastián León, barítono. La Sonorosa. Dirección e idea: Edwin García González. Coreografía: Anna Romaní. Dramaturgia: Jordi Pérez Sole.

Eduardo Torrico

El XVII musical español es un portentoso e inagotable filón. Por desgracia, se ha explotado poco y no todo lo que se ha hecho es digno de alabanza. En su vertiente profana, la música española de ese periodo está inexorablemente imbricada con el teatro, con el del Siglo de Oro. Pero son escasísimas las propuestas escénicas en que música y teatro (y, por supuesto, danza) van de la mano. Por eso resulta reconfortante comprobar que empieza a haber grupos dedicados a la recuperación de aquella música de manera fidedigna, cual es el caso de La Sonorosa, formación establecida en Barcelona cuyos miembros habituales proceden no solo de la vieja Iberia, sino también de allende el océano Atlántico (Colombia y México, principalmente).

“Todos se burlan de mí” es el proyecto más reciente de La Sonorosa. La acción transcurre en el salón parisino de una acomodada (y cursi, en el más estricto sentido de la palabra) dama española, que recibe la inesperada visita de un bullanguero grupo de músicos encabezado por Luis de Briceño, autor del libro Método muy facilissimo para aprender a tañer la guitarra a lo español (1626). A Briceño se le considera el introductor de este instrumento en una Francia que, a la sazón, se hallaba dominada por el laúd. La pugna entre el laúd y la guitarra es el leitmotiv de este espectáculo (de una corta, pero deliciosa, hora de duración), muy en la línea de las pugnas musicales que tanto se estilaban entre aquellos franceses (por ejemplo, la suscitada con publicación de Hubert Le Blanc Défense de la basse de viole contre les enterprises du violon et les prétentions du violoncelle, por no referirnos ya a la celebérrima Querelle des Bouffons).

Como no podía ser de otra manera, los desfachatados compañeros de Briceño montan un auténtico sarao y, pese a la renuencia de la remilgada dama y de su no menos melindroso acompañante —un laudista francés que la instruye musicalmente—, el triunfo de la guitarra resulta incontestable, al punto de que ese “todos se burlan de mí” con que se intitula la obra acaba convertido, en boca de Briceño, en un “yo me burlaré de todos”. Las obras que suenan son principalmente de Briceño (extraídas, claro, de su libro), con alguna que otra inserción de Etienne Moulinie, compositor francés que cultivó como pocos el gusto por lo español. Por supuesto, abundan las danzas de origen ibérico: chaconas, folías, zarabandas…

El bogotano Edwin García González —guitarrista y tiorbista— es el director artístico de La Sonorosa y es, asimismo, quien ha ideado este sugestivo proyecto. El conocimiento de la música (y del teatro) que se hacía en la España del XVII es absoluto por su parte y por la de todos los copartícipes, entre los que destacan poderosamente la soprano Anaïs Oliveras (la dama española) y el barítono Sebastián León (Luis de Briceño), jóvenes ambos pero ya curtidos en el fuego de mil batallas de la interpretación historicista. En la parte instrumental, el propio Edwin García, Xavier Soler, Belisana Ruiz y Pedro Alcácer (el laudista instructor de la dama) se encargan de las cuerdas pulsadas. El violín es el de Pavel Amilcar. Y además de tocar, todos cantan, de la manera popular en que se hacía entonces. Especial mención merece el aspecto coreográfico, debido en su concepción y en su interpretación a Anna Romaní, una autoridad ineludible en danzas históricas. En suma, una reconfortante experiencia, que hace que nos reconciliemos con nuestro tristemente postergado siglo XVII.