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Barenboim: "El problema no está en las televisiones, sino en la educación"


Cierto es que en los últimos años, Debussy ha ocupado un lugar muy importante en la vida del pianista y director Daniel Barenboim, no solo en el ámbito pianístico, sino también en el sinfónico junto a la Staatskapelle de Berlín. En el 100º aniversario de la muerte del compositor francés, Barenboim no podía desaprovechar la oportunidad de rendirle homenaje, pero de una forma más íntima, sencilla y personal. El pasado mes de diciembre, Barenboim acometió un nuevo CD que no solo incluye obras tan emblemáticas como Estampes o el Clair de lune de la Suite Bergamasque, sino también la grabación inédita realizada en 1998 del Primer libro de preludios en el Instituto Pere Mata de Reus, joya del modernismo que contextualiza a la perfección las obras ejecutadas. El estudio en profundidad que Barenboim ha realizado de toda la obra de Debussy comenzó ya hacia 1989 y verá la luz este 2018, en el centenario de la muerte del compositor.

El Hotel Villa Magna de Madrid fue el lugar escogido para presentar estos diálogos musicales entre Claude Debussy y Daniel Barenboim. La sala era angosta, no muy grande y con menos de medio centenar de sillas, pero muy acogedora e idónea para el disco a presentar. El peculiar click de las cámaras de fotos se hacia eco entre los asistentes. Daniel Barenboim entró de forma amigable, saludando a todos los medios de comunicación y dejando atrás cualquier tipo de formalismo o protocolo que este tipo de presentaciones pudieran tener. Se sentó, y comenzó un coloquio que no solo se ceñía a lo musical, sino que abría puertas hacia lo filosófico y hacia lo humano.

Para Barenboim, Debussy es uno de esos compositores de importancia histórica junto a Bach, Beethoven, Wagner, Schoenberg y Stravinsky. El compositor francés supone una expresión de la dinámica nunca vista hasta la fecha, muy concreta, muy precisa. Debussy es un lenguaje aparte que requiere de un estudio extra para acercarse al pensamiento del propio compositor. Supuso un cambio y un referente para toda la música del siglo XX. En palabras del propio Barenboim, “Debussy es uno de esos compositores cuya importancia reside mas en el a donde fue que en el de donde vino”.

Es imposible negar la importancia que la Staatskapelle de Berlín ha supuesto en la carrera de Barenboim como director. Podríamos decir que su sonido es el que el propio Daniel Barenboim ha ido creando a lo largo de los 26 años que lleva como director titular, y por tanto, la depuración que ha ido realizando a lo largo de los años ha sido crucial para transformarla en una de las mejores orquestas del mundo. El homenaje personal que decide hacerle a Debussy en el centenario de su muerte no solo abarca el repertorio pianístico, sino también su  integral sinfónica que llevará a Viena en mayo junto a la Staatskapelle, dando comienzo a una gira de conciertos que concluirá en Junio con la representación de la ópera Pelléas et Mélisande.

La crisis de público joven en las salas de concierto fue algo de lo que el director y pianista también habló. “El problema actual no está en las televisiones o en los teléfonos que tanto decimos que distraen a la juventud”, decía el propio Barenboim. “¿Porqué van a ir los chavales a escuchar música si no saben lo que es? El problema está en la educación, en la falta de cultura musical que se les da a los jóvenes que con treinta años no han escuchado una sinfonía de Beethoven”. También habló del desequilibrio entre talento y ambición que se da hoy en día entre los intérpretes jóvenes. Criticó esa cultura irreal like, y habló de la necesidad de una modestia extrema para dedicarse al hecho musical y de cómo la curiosidad es el motor primario del conocimiento. Cuando la Staatskapelle comenzó junto a él a preparar toda la integral de Debussy, fue la curiosidad aquello que movió a los músicos a desprenderse de esa sonoridad tan alemana que les caracteriza y aproximarse a un sonido mas francés.

El conflicto árabe-israeli, por el que Daniel Barenboim ha mostrado su compromiso con proyectos como la West-Eastern Divan Orchestra, salió también a colación tras las últimas declaraciones de Donald Trump para cambiar la embajada americana de Tel Aviv a Jerusalén. Barenboim es claro y contundente: como judío, siente que muchas de las decisiones tomadas por el gobierno de Israel van en contra de toda la tradición humanista que el pueblo judío ha estado exportando por todo el planeta durante siglos.

Nacho Castellanos Olmos