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Rilke, la música y los músicos

Rilke, la música y los músicos

La biografía y los textos de Rainer María Rilke cuentan en castellano con cierta tradición de estudiosos, desde Ferreiro Alemparte hasta Mauricio Wiesenthal y Antonio Pau. Todos ellos han señalado la importante y constante presencia de la música en la obra rilkeana, rematada en cierta medida con los Sonetos a Orfeo, el mítico cantor que inventó legendariamente la música para conmover a las fuerzas de ultratumba, es decir para matar a la muerte.



Schopenhauer y la música

Schopenhauer y la música

La proverbial sordera de los letrados para la música, propia de los países de nuestra lengua, parece ir cediendo en los últimos tiempos con varios estudios acerca de los vínculos entre música y palabra, es decir entre música y pensamiento. A la serie se acaba de añadir el libro de un joven investigador madrileño, Carlos Javier González Serrano: Arte y música en Schopenhauer. El camino hacia la experiencia estética (Locus Solus, Madrid, 2016).



Festival CAFe de Budapest: Penderecki, humano, bastante humano

Festival CAFe de Budapest: Penderecki, humano, bastante humano

En el próximo número de Scherzo, inminente, les dedico algo de información sobre la presencia del compositor polaco Krzystof Penderecki en el hermoso Festival CAFe de Budapest, que tuvo lugar el pasado mes de octubre. Penderecki era el compositor homenajeado. Ya decimos en el artículo impreso que el público le demostró cariño y algo más. Ahora quisiera recordar algunas de las cosas que dijo durante uno de esos dos conciertos, el íntimo, el de cámara, en el que él hablaba y respondía a preguntas sobre su vida y su carrera, sobre la música y hasta sobre cosas que rozaban la política.



Un invento español

Un invento español

¿España, país pobre en inventores? Tal vez sería mejor decir que es un país de pocos pero decisivos inventos. Cito tres, el tercero propio de nuestra materia: el submarino, el autogiro y el canto moderno. Lo podríamos denominar quizá propiamente como canto romántico o, por costumbre, bel canto. Lo debemos a una familia de cantantes y didactas que respondieron al muy corriente apellido de García: Manuel, padre e hijo, y dos chicas hoy legendarias apellidadas según sus maridos: María Malibrán y Pauline Viardot.



Para un retrato de Erik Satie

Para un retrato de Erik Satie

Mucho se ha dicho sobre Satie, en especial porque su arte es, en buena medida, literario, el arte de subtitular sus piezas, más allá de los géneros real o fantasiosamente invocados. Vaya una página añadida, con la excusa de su sesquicentenario (1866-1921). Conviene empezar el esbozo recordando algunos de aquellos nombres: Embriones disecados, Preludios fofos para un perro, Sonatina burocrática, Pieza en forma de pera. Muy sugestiva es la apelación a Rossini, con sus Pecadillos, sólo que el italiano los atribuyó a su vejez y Satie, a su infancia.



El triunfo del tiempo y del desengaño

El triunfo del tiempo y del desengaño

Hace ocho años, el 4 de noviembre de 2008, asistí a determinada representación de ópera en el Teatro Real de Madrid. Era una hermosa versión escénica (Jürgen Flimm) del oratorio El triunfo del tiempo y del desengaño, de Haendel. Lo disfruté, claro, pero además tenía que hacer una reseña. La primera que hacía para la página franco-británico-estadounidense Concertonet, para la que desde entonces he escrito cientos de crónicas y noticias. A pesar de ser colaborador suyo, les recomiendo esa página, tanto por sus artículos en inglés como por los que están en francés.



En busca de la Norma

En busca de la Norma

Si hubiera que hacer un palmarés de la ópera y se me consultara, uno de los títulos de primer rango sería para mí Norma de Vincenzo Bellini. Estrenada en 1831, heredera de los rigores líricos neoclásicos, apunta, a la vez, hacia la depuración belcantista y al estudio romántico de los sentimientos, entre el odio y el amor, sintetizados en el sacrificio. En todo caso, la historia es romántica en tanto historia de amor, o sea de ilegalidad.



El caso Rautavaara

El caso Rautavaara

La reciente muerte del finlandés Einojuhani Rautavaara (1928-2016) ha replanteado el tema de las etapas progresivas de la música y, por lo mismo, sus movimientos regresivos. Rautavaara proviene de Sibelius, un músico que, en pleno siglo XX, un siglo musicalmente convulso, siguió valiéndose de un lenguaje contemporáneo, por ejemplo, de Dvorak y Tchaikovsky. Es cierto que exploró soluciones formales inéditas en algunas de sus sinfonías —especialmente en la séptima— pero su utillaje sinfónico siguió siendo el señalado.



Rossini una vez más

Rossini una vez más

En el número en curso de Scherzo puede leer un texto de José Luis Téllez, inteligente y documentado como todos los suyos, titulado “El nacimiento del romanticismo”. En él vindica a Rossini como uno de los iniciadores del romanticismo musical, en un género como la ópera italiana, el que parecía ser el más alejado de toda sede romántica. En efecto, a pesar de tomar su nombre del latín (romanticus: algo escrito en legua romance), rápidamente se asocia dicho movimiento con la Europa germánica y anglosajona.



Algo más sobre el realismo musical

Algo más sobre el realismo musical

Pareciera que el realismo es un tema meramente histórico en materia estética, sobre todo por la aparente dominación de las artes técnicas de la imagen que, unidas a la captación y reproducción electrónica del sonido, nos permiten apoderarnos de la realidad tal cual es. Podríamos decir: tal cual es según la imagen y el sonido que captamos, con lo que nos metemos en una espiral interminable de equivalencias (¿equívocos?) sobre temas filosóficamente tan arduos como lo real, la realidad y los realismos.