Ud. está aquíInicio / Bitácoras

Bitácoras


Óperas que fueron comedias

Óperas que fueron comedias

La cartelera teatral pública madrileña tiene cosas curiosas. De repente, a unos cuantos directores de escena con poder suficiente para imponer títulos (lo que supone, sutilmente, excluir otros) les da por la literatura americana unas veces añeja y otras epigonal. Añeja: La loba, de Lilly Hellman. Epigonal: Agosto (Condado de Osage), de Tracy Letts. Obras antiguas como Una luna para los desdichados, de O’Neill son cualquier cosa menos añejas.

Monstruos

Monstruos

El grande y sereno Tulio Serafín solía decir que, en su larga carrera como director de ópera, había conocido a unos cuantos cantantes muy buenos y a tres monstruos (sic): Enrico Caruso, Titta Ruffo y Rosa Ponselle. A su vez, la soprano Geraldine Farrar, quebrando el tópico de que entre las divas no se elogian, decía de Ponselle que su voz era el resultado de un arreglo con el mismo Dios. Y adoctrinaba: para hablar de cantantes, lo primero es poner a un lado a Caruso y Ponselle, y luego empezar con todos los demás.

Pocos y muchos

Pocos y muchos

En su reciente libro La civilización del espectáculo, Mario Vargas Llosa censura el carácter frívolo, banal, formalista sin contenido, espectacular y mercantilizado de nuestra civilización. Contrasta la flojera cultural de nuestra época con los tiempos en que había robustos escritores, pintores, filósofos y músicos. Una minoría egregia y exigente daba el canon y, aparentemente, la gente del común la obedecía. Personalmente, echo de menos a los pensadores que todavía generó la primera mitad del siglo XX. Pocos escritores tienen la talla de Coetzee, nuestro contemporáneo.

Wajda, Janda, Tatarak

Wajda, Janda, Tatarak

Carta a Maciek Rozalski:

Querido amigo:

Manuela, emprendedora pyme

Manuela, emprendedora pyme

Estos días el madrileño teatro de la Zarzuela repone La chulapona de Moreno Torroba con libro de Romero y Fernández Shaw. Es una obra estrenada en 1934, en plena tensión republicana, que evoca al Madrid barrial de principio del siglo XX. Su protagonista es Manuela, propietaria de un taller de planchado, quien compite con su oficiala Rosario por el amor del galán-tenor, José María.

Una loa para Lope (2)

Una loa para Lope (2)

Esa comedia a la que me refiero es La noche de San Juan, y la ha representado la Compañía Nacional de Teatro Clásico hace dos o tres años.

La noche de San Juan se estrenó en los jardines del Conde de Monterrey, que estaban donde ahora hay un edificio al que llamamos Banco de España. No me pregunte v.m. qué es eso de Banco de España. Sería larga y prolija la respuesta, y tendría que utilizar conceptos extraños y anacrónicos para v.m.

Tres días. Toda una hazaña, querido poeta.

Una loa para Lope (1)

Una loa para Lope (1)

Loa para Lope de Vega Carpio, cuatro siglos después

Para decirla en la calle Mayor de Madrid
Pegando a la calle de Santiago,
Cara al norte, noroeste, más o menos

Esto tendría que ser una loa.

Así me lo han dicho: una loa para el Fénix de los ingenios. Una Loa para el grandioso dramaturgo madrileño Lope de Vega.

Una loa me mandan hacer por Lope, y aunque en mi vida me he visto en muchos aprietos, éste se me antoja incalculable.

Un rapto muy aplaudido

Un rapto muy aplaudido

El 16 de julio de 1782 se estrenó en el Teatro de la Corte de Viena El rapto en el serrallo, un Singspiel o, si se prefiere, opereta o zarzuela de Mozart. El éxito fue nítido e inmediato. Algunas de las arias merecieron gritos de admiración y el terceto que cierra el primer acto debió ser bisado. El compositor recibió una bella suma, 100 ducados o sea más de 400 florines. Un admirador muy especial, el embajador de Prusia, le compró la partitura autógrafa, no sabemos a qué precio.

Recordando a Decker

Recordando a Decker

Dice Norman Lebrecht en su blog que seguramente Franz Paul Decker –nacido en 1923- sea el decano de los directores de orquesta. Hay algún comentario referido a Stanislaw Skrowaczewski o Anton Coppola como merecedores de tal título pero tanto da, pues al traer Norman a colación al maestro alemán de nacimiento y canadiense de nacionalidad ha hecho que recordara algunas de sus cosas, difíciles de olvidar por una u otra razón.

Ricos y pobres

Ricos y pobres

La cuestión de la riqueza/pobreza del artista como un juego bastante complejo de estímulos y obstáculos a la creación, da para historias rigurosas y novelas fantásticas. Cuando los músicos eran monjes austeros que escribían liturgias o juglares vagabundos y gamberros, a nadie se le ocurría que un compositor pudiera llegar a la opulencia o lamentarse de la miseria. Luego, las cortes con sus mecenas generosos o sórdidos y, más tarde, los empresarios rapaces de óperas y conciertos, añadieron color al panorama.