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El Blog | Santiago Martín Bermúdez




Operas con capita

Operas con capita

Los directores de escena de ópera siguen acaparando los comentarios de cada acontecimiento. Ya sabemos que hay directores modernos hasta el radicalismo y directores modernos que respetan las tradiciones. Dicho así, parece fácil, pero los matices son muchos. Lo hemos tratado en las páginas de Scherzo cuando le dedicamos un dosier a la puesta en escena de óperas. A partir de hoy me gustaría tratar algunos de estos matices, que servirán como introducción al comentario de espectáculos concretos.



Odojazz, un cuarteto

Odojazz, un cuarteto

Hace unos días veíamos en la sala Clamores, que tantos grupos y talentos acoge, un cuarteto de jazz que está, sencillamente, a punto de caramelo. Esto es, a Odojazz apenas le falta un poco para constituirse en un auténtico conjunto de jazz (que no desdeña otras músicas más leves, y que las eleva de categoría si se tercia). Arturo Ballesteros, pianista, compositor y arreglista, no se considera cabecilla del grupo, que funciona con mucho trabajo anterior, con identificación y con ánimos mutuos, no con liderazgos.



Możdżer y Fresco, sin Danielsson

Możdżer y Fresco, sin Danielsson

Con el tiempo, el concepto de jazz (concepto, más que término) se ha hecho amplio, ha adquirido significados fronterizos, pero no ambiguos. La fusión ha sido una de sus criaturas, aunque esta criatura proviene de lo folk de todas partes y de lo pop de la supuesta aldea supuestamente global. En estas páginas nos referíamos hace dos años al Festival Sacrum-Profanum de Cracovia, en el que el protagonismo era de los experimentos de compositores contemporáneos, de jazzistas puros y de fusionistas (por llamarlos así), juntos o por separado, en formato íntimo o con formato de concierto pop.



Shostakóvich, vísperas sinfónicas

Shostakóvich, vísperas sinfónicas

En el próximo número de Scherzo evaluamos con no poco entusiasmo una nueva entrega del ciclo sinfónico que a Shostakóvich le dedican Gergiev y la Orquesta del Marinski. Son las Sinfonías Cuarta, Quinta y Sexta. Lo que adelantamos no es reseña, sino una pequeña reflexión sobre estas tres obras, tan distintas. Una introducción al disco mismo.



El artista, el idiota y la medalla

El artista, el idiota y la medalla

Foto histórica. Como tantas. Horowitz está encantado con la medalla. No sabe —o no le importa— que la medalla  no es para él, sino para el sonriente cazurro que tiene detrás, presidente de cultura escasa, actor inferiocre, rodeado de lumbreras de la economía neoliberal, que no es ni neo ni liberal, sino antisistema. Y a fe que están logrando destruir el sistema.



Kraus y el esperpento vienés

Kraus y el esperpento vienés

Continuamos. Sorprende el hastío, cuando no el alivio y hasta la alegría (en forma de Schadenfraude, alegría por el mal ajeno) con que las fuerzas vivas acogen el asesinato de Francisco Fernando en las escenas del prólogo de Los últimos días de la humanidad. En el cuadro segundo, entramos en el Café Pucher, que está en Kohlmarkt, entre el Graben y la Michaelerplatz. Allí están el Presidente del Gobierno, el Conde Carl Stürkgh; y el Ministro del interior, Barón Karl Heinold von Udyuski.



Kraus y la Viena de opereta: 29 de junio de 1914

Kraus y la Viena de opereta: 29 de junio de 1914

Continuemos con Karl Kraus, ahora que, en estos momentos de julio, hace cien años que las potencias negociaban si iban a la guerra y cómo había de ser esa guerra. Les propongo un découpage del amplio Prólogo de Los últimos días de la humanidad, más que nada para ver cómo retrata Kraus, con sátira de “opereta al revés” esos días posteriores al asesinato del Kronprinz. En Viena, claro. Aunque sea cierto aquello que predijo Soma Morgenstern: a Kraus no se le podrá leer en el futuro sin notas a pie de página.



Karl Kraus y los 100 años de Sarajevo

Karl Kraus y los 100 años de Sarajevo

El sábado, día 28 de junio, hará cien años. Cien años del asesinato del Kronprinz Francisco Fernando por parte de un terrorista serbio que no actuaba solo, que tampoco actuaba a las órdenes del gobierno del Belgrado, pero que actuaba dentro de una red oficial del Estado serbio y consentida por el gobierno serbio, que pertenecía a una de los pueblos de Europa más heridos en su narcisismo nacional. Como pocas veces, el sueño de la nación produjo monstruos.



Rosa Olivares, refugio antiaéreo frente al ruido

Rosa Olivares, refugio antiaéreo frente al ruido

El ruido al que me refería en la última entrega de esta bitácora es ahora ensordecedor. La cosa esa del fútbol en Brasil eleva el volumen, pero no es esencial en nuestro ruido europeo y, desde luego, hispano.



El ruido impide escuchar el canto

El ruido impide escuchar el canto

Sábado, 24. No hace falta ponerse elitista para sentir asco por los vociferantes que por cada viva a su equipo favorito (sus colores, caramba con la expresión) introducían injurias contra los componentes del otro y en especial sus señoras madres. No hace falta creerse que eso es la revolución de las masas (las masas se revolverían, ya que no revolucionarían, al día siguiente, ahora lo veremos). Las masas están ahí, y la revolución consiste en ser muchos para ser mejor manipulados. Es ruido. Y el ruido impide la audición del mensaje. Si es que hay mensaje.