El Blog | Luis Suñén
My Funny Valentine

Hoy hace 25 años que murió Chet Baker. Se tiró por una ventana del hotel Prins Hendrik de Amsterdam, hasta arriba de cocaína, de heroína, con los dientes tan machacados de una paliza que debió hacerse una embocadura especial para su trompeta. El, Chet Baker, la trompeta del cool, de Pacific Jazz, la trompeta de la balada en el límite de una belleza que abandona la transgresión posible para cruzar –y volver de allí- la frontera de una cierta facilidad para la que estaba estupendamente dotado. Y su voz.
La dieta Garland

Alguna vez en alguna parte he contado que de vez en cuando me someto a unas sesiones que estimo terapéuticas –me sacan de un cierto modo de indolencia- que consisten en más o menos largos monográficos –días repartidos en tardes o en noches, fines de semana, el ipod peatonal- de músicas distintas. Bueno, hay una fija, la música completa de Bach, que espero oírme entera y en su orden antes de morirme y que voy siguiendo con cierta disciplina. Y hay otras variables que se entreveran con ella.
Se puede

Este fin de semana ha sido la entrega de los ICMA en Milán y allí nos hemos encontrado unas cuantas revistas -impresas y digitales- y emisoras de radio europeas. Hemos hablado de nuestras cosas, nos hemos enterado, entre otras, de los interesantísimos proyectos –domésticos unos, internacionales otros- de Sony Italia a pesar de los pesares y hemos departido con galardonados y público un interesantísimo concierto en el que deslumbraron unos cuantos jóvenes solistas que demuestran que, por mucho que cualquier tiempo pasado fuera mejor, el presente no es manco.
Marvin Gaye o la edad de oro del LP

Hace unos días la BBC Four emitía un documental titulado When Albums Ruled The World: The LP's Golden Age en el que se hacía una historia tan bien documentada como narrada de lo que la aparición del LP supuso para el rock.
Sosito

Lo del Concierto de Año Nuevo sigue siendo de obligado cumplimiento para el aficionado feliz y para el que lo es menos, para el que disfruta con ello y para el que lo aborrece. Tiene todos los ingredientes del mundo en crisis, la opulencia y su ostentación, la desigualdad –cinco mujeres he contado este año en la Filarmónica de Viena- y el recurrente recuerdo del ominoso pasado de la orquesta en los años del nazismo.
Novela teatral

El montaje de Macbeth que, “para públicos inteligentes”, ha presentado Dimitri Cherniakov en el Teatro Real, es una muestra casi perfecta de hasta qué punto lo inane, lo vacío, trata de ocupar el antes noble espacio de la reflexión.
Volviendo a los Smiths

Me dice mi hijo mayor: “Como hincha de Larkin, al menos las letras te interesarán y musicalmente a mí me dicen más que Belle & Sebastian, aunque son menos sofisticados. Te advierto que hay mucha angustia adolescente y todo eso, pero merecen la pena”. Y, tras años de abstinencia, en los que siempre estuvieron en esa especie de consciencia subsidiaria generacional que todos tenemos, vuelvo a los Smiths.
Mussorgski o la economía

Una de las sorpresas –o de las constataciones, por no exagerar- que produce la escucha de la versión completa del Boris Godunov de Mussorgski que estos días se representa en Madrid es que la pieza, se nos olvida, es contemporánea de El anillo del nibelungo de Wagner y de Don Carlos y Aida de Verdi.
David y Bacarach

El 1 de septiembre moría Hal David, el letrista de las canciones de Burt Bacarach, estupendo en lo suyo, sin la gracia ni la ironía de Cole Porter -cuando este hacía las dos cosas- pero con la clase que requería la música de su otra parte. Por eso cuando en algún sitio se ha hablado de la que hacían los dos como una suerte de vía particular de un cierto pop se yerra de plano.
Nostalgia de los Proms

Esta tarde empiezan los Proms y con ellos mi estival ración de melancolía musical. Los Proms fueron durante los dieciocho veranos que la familia, quiero decir la mía, mi mujer y mis hijos, pasó en Londres una cita casi diaria salvo si ese día la excursión urbana o rural se alargaba y no daba tiempo a llegar, aunque a veces se paliaba la ausencia vespertina con el concierto nocturno, memorables sesiones con Radio Tarifa o José Mercé, el público dudando entre entregarse a fondo a aquella barbarie que les atraía como un imán o correr a la boca de un metro que iban a perder irremisiblemente.














