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Futuros y futurismos




PorBlas Matamoro - Publicado el 09 Junio 2011

Futuros y futurismos

Unas cuantas veces – la última conocida e importante: el romanticismo – la historia ha montado la figura del artista como vate, es decir alguien capaz de vaticinar, de profetizar. En la música, Wagner situó en el futuro el sitio de su arte. De algún modo, la humanidad “normal” (maticemos: meramente normal, normalita) se encaminaba hacia donde el genio ya estaba instalado. Las vanguardias trabajaron a partir de esta convicción: el futuro es lo importante, el pasado no cuenta y el presente es mera excusa para llegar al mañana. Su culto al futuro las volvió futuristas.

Hay ciertos episodios de la historia musical que parecen avalar estas premisas. Buena parte de la obra de Bach pasó inédita para sus contemporáneos y resultó “descubierta” siglos más tarde hasta que se pudiera advertir que es, acaso, el mayor músico de todos los tiempos. Escuchar a Mozart y a Rossini en panorama y con limpio rigor es algo que tiene poco más de medio siglo. ¿Tal vez aguardaron, pacientes, estos compositores, que los efectos del tiempo dieran razón de sus páginas?

Ciertamente, el futuro es una dimensión inexcusable de la vida humana porque es histórica. Estamos en el hoy porque tenemos planes para mañana, aunque más no sea para mañana a mediodía, a la hora del aperitivo. Luego, el futuro se torna presente e impone sus condiciones. Mañana a mediodía cae una tormenta que me impide salir de casa para llegar a la cita prevista o me visitan unos inesperados parientes de provincias y tengo que llevarlos a ver el túnel de la M-30.

Es entonces cuando podemos decir a Wagner que no hay futuro fijo, como no hay presente ni pasados fijos. Todo futuro se presentiza, ese es su destino sin vuelta de hoja. Pero el gran Ricardón no se calla y replica: todo presente persigue un futuro que, al convertirse en presente, genera otro futuro. No estamos ya trabajando en el porvenir sino que éste jamás se alcanza. Brilla más allá del horizonte, sobre todo en la noche de la historia. Es el Reino de Utopía.