El Blog | Blas Matamoro
Música y sexo

En 1932 Georg Groddeck, un seguidor de Freud, da a conocer su ensayo Música e inconsciente. Es sabido que el psicoanálisis estudia cómo nuestra sexualidad impregna toda nuestra vida y cómo nuestra vida impregna o trata de resolver nuestra sexualidad, simbólicamente. Por ejemplo, con el lenguaje verbal y la música.
Contar y cantar

En La armonía es numérica. Música y matemáticas de Javier Arbonés y Pablo Milrud (RBA, Barcelona, 2010), libro de excelencia por su eficaz construcción y la clara certeza de su lenguaje, encuentro dos reflexiones sobre lo matemático de la música o lo musical de las matemáticas, separadas por algunos siglos pero insistentes en el doble tema. Una es debida al filósofo alemán Leibniz, barroco en tiempos de Bach, y la otra, al músico francés Debussy, campeón del impresionismo.
Leves y graves

El adjetivo trivial ha quedado connotado por la ligereza, la superficialidad, la falta de importancia. Sin embargo, su raíz es bastante grave, ya que significó, en la Edad Media, las tres materias del trivio, una de las dos secciones de las siete que componían la familia de las ciencias. Triviales eran, pues, nada menos: la lógica, la retórica y la gramática, ocupadas en estudiar las formas del conocimiento. En la otra familia, el cuadrivio, estaban las disciplinas científicas ocupadas en conocer la naturaleza: aritmética, geometría, astronomía y música.
Nino Rota

El reciente centenario de Nino Rota ha servido, una vez más, para revaluar/devaluar el papel del músico para cine. Digo “para cine” y no “de cine”, por lo mismo que no se dice Beethoven, músico de sinfonías sino compositor que ha escrito para orquestas sinfónicas. En efecto, la aparición del cine impuso, después de haber supuesto, un nuevo espacio para la composición musical. Tanto es así que la primera partitura para la gran pantalla la compuso un maestro tan rudamente tradicionalista como Saint-Saëns.
Releyendo a Hanslick

El pragués Eduard Hanslick (1825-1904) fue uno de los más conocidos y zarandeados críticos musicales de su tiempo. No falta quien lo considere el primer moderno en la especialidad.
Juicios doctrinales

Con cierta frecuencia suenan a exabrutos las opiniones de músicos ilustres respecto a colegas no menos ilustres. Hugo Wolf despreció durante bastante tiempo las obras de Brahms porque eran música “pura”, sin asidero programático o literario, según la propuesta wagnerista. Stravinski consideró a Beethoven pobre en lo melódico y puso como ejemplo de lo contrario a Bellini. Se puede entender doctrinalmente que a Wolf le pareciera defectuosa una música inexplicable en términos literarios.
Claudina en Bayreuth

En la serie de sus Claudinas, Colette relata en Claudina se va uno de sus viajes a Bayreuth. Hizo cuatro entre 1895 y 1901, en compañía de su entonces marido, llamado literariamente Willy, Catulle Mendès, un wagnerista fervoroso, y un doctor Pizzi, un francés poco propicio a la admiración de Alemania, un flamante imperio que, años antes, había asolado parte de Francia.
Blended and malt

En arte, como en whiskies, hay bebidas de corte y bebidas de una sola cepa. Lo digo rememorando la reciente y monumental versión de Romeo y Julieta de Berlioz que Valery Gergiev dirigió en Madrid. Una vez más, el músico francés mostró su estética de batiburrillo. Es un romántico y descree de la poética de los géneros, el whisky de malta. Prefiere la mezcla, el blended, la abierta libertad de lenguajes. Así, a veces, parece esbozar una sinfonía beethoveniana, otras bailotear como Offenbach, otras explosionar como Meyerbeer, otras cantar como Bellini.
El mono melódico

Octavio Paz definió, sin decirlo expresamente, al ser humano como un mono gramático, un simio que había llegado a inventar la escritura. Sin pretender una ampliación de aquel memorable texto ¿podríamos definirnos los humanos como unos monos melódicos, simios que inventamos la música? Nos armonizaríamos con las teorías evolucionistas y progresistas que florecieron en Europa a cargo de Comte, Darwin, Spencer y Marx, al mismo tiempo que la música wagneriana.
Otra bachiana más

Es sabido que Bach compuso sus Variaciones Goldberg para aliviar los insomnios de un noble señor que las pagó y no las oyó nunca. Al cabo de los siglos, volver a ellas es una de las tareas más apasionantes y menos renunciables de la música. Allí se entreveran el alocado Glenn Gould con los sensatos Geoffrey Paysant y Erwin Bodky, por ejemplo. Lo cierto es que, mientras Beethoven y Brahms, por no irnos a la estrictez de los casos dieciochescos, varían manteniendo en cada número una estructura similar, diríamos que fija, Bach no.









