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El Blog | Blas Matamoro




Vicisitudes del Burlador

Vicisitudes del Burlador

A ojo de buen cubero o a oídos de buen melófilo, si se hiciese una encuesta para reunir, digamos, la docena de las principales óperas de la historia, el mozartiano Don Giovanni tendría seguramente uno de los puestos. Con todo, este Burlador no conoció un fácil itinerario. Es cierto que en el romanticismo contó con admiradores ilustres como Hoffmann y Kierkegaard pero dudo mucho de que conocieran unas representaciones hoy soportables, al menos en lo musical.



Va de neurología

Va de  neurología

 “Como ni el disfrute de la música ni la capacidad para producir notas musicales son facultades que tengan la menor utilidad para el hombre (…) deben  catalogarse entre las más misteriosas de las que está dotado.” Esto dice Darwin en El origen del hombre. Como buen investigador científico, se detuvo ante lo incomprensible. Cuando le ocurría, supo invocar al azar (chance). A quí llegó más lejos y optó por el misterio.  No  nos extraña esta manifestación de asombro. También definió el ojo humano como “un milagro”.



Oír y ver

Oír y ver

En su juventud, Gabriele d´Annunzio ejerció como cronista de sociedad en la flamante capital del reino italiano, Roma. Una buena colección de estas crónicas se acaban de publicar traducidas y prologadas por Amalia Pérez de Villar (Fórcola, Madrid, 2013). En un par de ellas aparece Franz Liszt: abacial, anciano, acompañado por su discípulo Giovanni Sgambati y por un séquito de señoras romanas de la aristocracia, devotas y bien vestidas.



Las chicas de Sgambati

Las chicas de Sgambati

Giovanni Sgambati (1841-1914) es un músico italiano que algunas ediciones discográficas eruditas están rescatando del olvido. Junto con Martucci y algún otro, encabezó un movimiento a favor de la música no operística para que Italia superase el monocultivo de su arte sonoro bajo cierta influencia germanizante. Se lo reconoció como un estupendo pianista, gozó de la privanza y el apoyo de Liszt y dejó un catálogo especializado en partituras para la tecla más alguna página sinfónica que yace en la penumbra.



Los otros maestros cantores

Los otros maestros cantores

Los maestros cantores de Núremberg se estrenó en Munich en 1868, con gran pompa monárquica –Wagner compartió el palco regio con Luis de Baviera– y lo que hoy llamaríamos cobertura mediática en toda Europa. La obra, como es sabido, rescata la figura del poeta zapatero Hans Sachs como emblema del arte alemán: genuino, prescindente de extrañas influencias, tardomedieval, artesanal, pequeño burgués. En la frontera con la modernidad renacentista, el poeta aficionado que se gana la vida con su oficio cimenta el futuro de la literatura germánica.



Wagnerismo austral

Wagnerismo austral

Cuando se está cumpliendo el segundo centenario de Wagner, la Asociación Wagneriana de Buenos Aires estrena también un segundo siglo de vida, pues fue fundada en 1912. Entre sus iniciadores figuró el maestro Carlos López Buchardo, uno de los principales exponentes del nacionalismo musical argentino. Dio así prueba de la doble vertiente de aquella cultura portuaria que el ensayista Bernardo Canal Feijoo denominó como de “los confines de Occidente”.



Cocteau y la música

Cocteau y la música

Hace medio siglo moría en París, Jean Cocteau. Se ha dicho de él que, sin ser primero en ninguna disciplina, fue un brillante segundo en todas: poesía, teatro, cine, pintura, dibujo. En este último renglón se lo ha comparado con ilustres antecedentes como Durero o Ingres. Podía haberse incluido en la lista a Dalí, sobre todo porque también el catalán se metió a escenógrafo.



La nación y el universo

La nación y el universo

Con esto de la globalización,  las tendencias nacionalistas de las artes han ido languideciendo. Ha pasado el siglo XIX, el de los Estados-Nación donde cada entidad nacional era considerada un mundo autosuficiente que podía encerrarse con sus recursos y sus tradiciones, autoalimentándose y defendiéndose. Después, la guerra entre nacionalismos produjo dos contiendas mundiales y, desde la última,  se trata, con mejores y peores resultados, de evitar la mala costumbre de la aniquilación mutua asegurada.



Dos pianos para Beethoven

Dos pianos para Beethoven

Esta semana, en Madrid, Grigori Sokolov interpretó la gran sonata Hammerklavier de Beethoven. Es una obra admirada, codiciada y temida por casi todos los pianistas. No son demasiados los que se atreven a presentarla en público, dadas sus terribles dificultades técnicas y su endemoniada estructura formal. Sokolov, que no necesita presentaciones entre nosotros, volvió a asombrarnos. Su piano sonó como una orquesta que dialogara con un clavecín y, por momentos, se veía enriquecida por un órgano.



El caso Bruckner

El caso Bruckner

El centenario wagneriano está dando lugar una intensificación de la polémica igualmente wagneriana. En efecto, Wagner fue polémico en su tiempo y no ha dejado de serlo desde entonces. Hoy, musicalmente nadie lo cuestiona, acaso porque no consiste en una alternativa para ningún individuo ni escuela tendencial pero, en cambio, en lo escénico la cosa sigue ardiendo.